miércoles, 23 de julio de 2008

NATHAN DER WEISE / NATHAN EL SABIO Y LAS MALETAS DE VIAJE

Portada del libro "Nathan der Weise" de G.E. Lessing. Editorial Reclam www.reclam.de

La maletas ya están abiertas, y pronto se cerrarán. Las maletas son como las puertas de los cementerios, porque cuando se cierran ya nadie puede salir, al menos que saltes el muro; las maletas son también como la memoria: seguro que tú lector te acordarás de esta u otra maleta que te llevaste a un viaje. Las maletas guardan recuerdos de grandes amores y amores idos. Una maleta también puede llevar sorpresas.


Normalmente se es de mochila. Las mochilas son más poéticas porque cuidan el equilibrio del alma, y del cuerpo. Pero detesto las mochilas de los guerreros que llevan munición y munición. Todas las guerras son torpes. La mochila más hermosa que tuve fue una Camel, color algo marrón claro, pero percudida y testigo de mil avatares. Con ella subí hasta las impresionantes alturas de Machu Pichi que cantaba Neruda, y atravesé entre meigas y medianoche los campos de Galicia que amaba Rosalía de Castro hasta llegar a Finisterre.


Hoy ha terminado el curso escolar en Alemania. Se cerraron también las puertas de los colegios y se abren las puertas de la imaginación. El sol brilla y las maletas se cargan de libros, rosas, regalos, camisas y poemas, de poesía, que es lo más maravilloso que hay en la literatura. Hoy he releído un poema del peruano Enrique Verástegui, te lo copio, con perdón de ese gran poeta que debe andar en Lima o en alguna ciudad hermosa de su imaginación:


„La vida de un hombre vale tanto como toda la humanidad,

una creación incesante, una materia eternamente moldeándose

como este cuerpo, tu vientre lleno de belleza es lo que me

arroja hacia el mundo“ (1)


Hace unas horas atraparon a Radovan Karadzik. Pero no hablemos de muerte ahora, ni de asesinos, porque todavía quedan muchos sueltos por el mundo, inclusive los vemos hablar tan sueltamente de huesos. Hablemos de libros, de regalos, de maletas.


Cuando un libro nos llega a las manos, existe la emoción. Pero si ese libro viene de una mano alumna, es doble la emoción. El libro se llama „Nathan der Weise“ (Nathan el sabio), de G.E. Lessing (2) y tiene arrugas y refleja las huellas de decenas de lecturas. Así los libros son más interesantes, palpitan, cosquillean, llevan el alma de alguien, porque tienen señales de un lector pasado. De alguien que le cubrió con las manos y le acarició con la vista. Gracias por ese libro que apenas he leído. Gracias por todos los libros que he recibido de regalo este año:


Nach einer langen Geschäftsreise kehrt Nathan, ein reicher Jude endlich wieder in sein Heim zurück, wo er schon von Recha, seiner Tochter und Daja, deren Gesellschafterin erwartet wird. Daja erzählt Nathan, dass Recha beinah ums Leben gekommen wäre, aber der Tempelherr sie durch Mut aus den Flammen gerettet hatte. Da Nathan froh ist, dass Recha nichts zugestoßen ist will er den Tempelherren persönlich danken“.(3)

Ahora mis maletas están llenas, vacía de libros, porque regresarán con novelas, cuentos, teatro y poesía.

¿Qué será de mi primera maleta. De esa maleta que perdí con mis recuerdos frente al mar a la hora que caía el sol en una tarde de febrero frente al Océano Pacífico?.

¿Perdiste, querido lector, alguna vez una maleta? No te olvides que una maleta es como la vida. Se llena y se queda vacía, se llena y se queda vacía, se llena...
Buen día. Buenas noches.

(1) De Leonardo. IV. Página 373. Angelus Novus. Enrique Verástegui. Ediciones Antares y Lluvia Editores. Lima 1990.

(2) Lessing, Gotthold Ephraim: Nathan der Weise. Reclam Verlag.Reclam Verlag: Lessing, Gotthold Ephraim: Nathan der Weise

(3) Nathan der Weise Gotthold Ephraim Lessing - Nathan der Weise - Biographie, Werke ...

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