miércoles, 23 de noviembre de 2011

JUAN COBOS WILKINS Y LA FASCINACIÓN PERMANENTE

Arriba, portada de „La soledad del azar“, último libro de Juan Cobos Wilkins. Editorial Almuzara. Abajo, foto del autor nacido en Huelva, España (Foto: Ricardo Martin).


Más abajo, vistas del azar cotidiano que lleva a un lector a leer el libro de Cobos Wilkins en diversos lugares: habitación de hotel de Madrid que se engalanó las noches con el libro „La soledad del azar“; (más abajo al final de la página) la parada del metro de Berlín de la Puerta de Barndenburgo; delante del monumento de la Batalla de la Naciones, donde Napoléon sufrió en 1813 su peor derrota, en Leipzig; el majestuoso castillo de Wartburg (hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad), donde Martin Lutero tradujera la biblia al alemán, en Eisenach. Fotos: Literatambo. Octubre 2011 (1)




la crítica literaria no existe si no puede decir,
„este libro es bueno“, „aquel me aburre“,
„ese me divierte“. Si esas valoraciones están
prohibidas, para mí no debe existir la crítica
literaria

Bioy Casares habla de un amigo
En „Tras las huellas de un crítico: Mario Vargas
Llosa, 1954 – 1959“
Miguel Ángel Rodríguez Rea (2)

„la soledad me nace cuando quiere
como quiere
cuando le da la gana“

Juan Cobos Wilkins


Por Jose Carlos Contreras Azaña

En los avatares de las existencia, en menor o mayor grado todos somos víctimas o victimarios de lo casual: del azar, por ejemplo. Todos, en gran medida o no, nos hemos dejado arrollar por el azar, por la casualidad, por las probabilidades y sus infinitas variaciones que nos pueden producir reacciones de los más inesperados calibres. El caos, empero, que es la forma más rara de acercarse al azar, nos puede sorprender si abrimos bien los ojos, porque el azar acecha en cualquier esquina, rompe cristales o nos hace feliz, nos dibuja una sonrisa en la cara o nos hace llorar, nos revuelca, nos maltrata, nos lleva y nos devuelve, y también nos puede hacer felices. El azar y la soledad, es el tema del último libro del escritor español Juan Cobos Wilkins titulado „La soledad del azar“, cuyos personajes se entreveran en las turbulencias de lo imprevisible, viven en soledad y el azar los remite a una realidad determinada. Libro, debo confesarlo, que ha confirmado mi admiración a la literatura, a su poder, y a su magia, gracias a la pluma de este escritor español.

Debo de confesar (otra vez debo hacerlo: doble confesión, doble redención) que conocía la obra de Juan Cobos Wilkins desde la vertiente poética: su poesía, trémula de imágenes y conceptos, ha sido una de las mayores delicias poéticas que me ha tocado vivir en los último tiempos. Pero ahora me encuentro con el último fruto literario del mencionado autor (quien ya ha publicado otras novelas, y otros relatos, los cuales hasta el momento no he leído).„La soledad del azar“es un libro de relatos que he devorado con pasión, en Madrid, en Berlín, en Frankfurt, en Leipzig, en Karlsruhe (lugares por donde el azar indeterminado también me ha llevado) y que ha encendido mis ganas de seguir adentrándome en la narrativa de Cobos Wilkins.

En „La soledad del azar“, hermoso título, dicho sea de paso, el autor no sólo hace hincapié en los personajes, en las situaciones, sino en los objetos, los objetos juegan un rol preponderante en la retahíla de situaciones que el azar envuelve a sus personajes. Los expone con una grandilocuente prosa poética. Creo que el haber iniciado mi viaje a través de la literatura Cobosiana con su poesía ha hecho que mi periplo a través de su prosa sea un hermoso paseo recargado de luz. Hecho que se agradece, porque no siempre uno se encuentra con la obra de un autor de polendas, y sobre todo, que nos invita a su relectura; cada relato, cuanto más veces lo he leído, me ha gustado más y me ha producido otras interpretaciones que no descubrí en su primera lectura. En ese sentido, el mejor homenaje que se le pude brindar a la literatura, que se le puede hacer a un autor, es leerlo; y sobre todo, recomendarlo. La buena literatura se recomienda y se lee (y relee).

Hablaba del concepto de los objetos que jugaban un papel importante en el libro:

objeto + azar+ personaje = soledad del azar

Por ejemplo, en uno de sus relatos nos encontramos con la imagen de un árbol; mejor dicho, con las iniciales que se pueden contemplar en un árbol. Para explicarme mejor; la foto en donde se ve a un premio Nobel de Literatura español delante de un árbol sobre el cual hay unas iniciales. El relato se llama „Iniciales“, en donde Juan Cobos Wilkins nos expone la historia como si utilizara espejos yuxtapuestos o una serie de planos matemátcos que llevan al azar. La foto que tanto gustaba al director de un museo ha sido ampliada a tamaño natural, entonces de allí afloran las iniciales hechas sobre el árbol delante de Juan Ramón Jiménez. Y no cuento más porque de esa ampliación de la foto aparecen otros personajes, una historia de amor y una historia de cal y de arena, otras circunstancias acaecidas por la dictadura del azar y la curiosidad humana: hermoso relato.

Así, como los sujetos de la historia antes mencionada, van apareciendo en los diferentes relatos del libro más personajes con sus señas de identidad concatenados por el azar: un héroe de la Segunda Guerra Mundial que habla desde su tumba y hasta menciona a Hitler, un profesor solitario que descubre un grafiti hecho por una misteriosa mujer, entre otros. Existe un embrujo duplicatorio en el libro, por ejemplo, de un relato grande o un relato padre en la primera parte, nace un relato hijo, en la segunda; una suerte de clonación en donde el autor nos ha regalado una historia y de ella otra historia ha salido a florecer con fuerza propia. Quizá por lo mismo, supongo, el libro esté dividido en dos partes: Haz y Envés, y el autor, curiosamente, nos invita a leer el primer relato de la primera parte y luego leer el primer relato de la segunda parte, y después continuar la serie como se lee normalmente, pero no „andar picoteando al albur, pues quedaría quebrada e ilógica la lectura“ de un libro cargado de personajes y objetos acorralados por la intriga, el misterio, el humor, y del humor negro.

Con los personajes y ese cúmulo de objetos que van apareciendo al azar en el libro ( botellas vacías sin mensajes de náufragos, un cupón de lotería premiado, árboles descuajeringandos donde se descubren iniciales, maletines con documentos militares secretos, un fular que el viento hace caer al mar, una foto que toma cuerpo y descubre un pasado de amor, un plato con relámpago) Juan Cobos Wilkins ha creado un mundo donde nos recuerda que el azar y la soledad son agentes transformadores capaces de producir la metamorfosis de nuestra realidad. Pero sobre todo, Juan Cobos Wilkins, nos confirma que la creación literaria es una fascinación permanente.

Juan Cobos Wilkins nació en Huelva, España, y ha publicado poesía, teatro y prosa. Sus obras han sido traducidas a diversos idiomas, es periodista y uno de sus libros „El corazón de la tierra“ fue llevado al cine. Entre sus obras podemos citar: „El jardín mojado“ (1981), „Diario de un poeta Tartesso“ (1990), „Monólogo de una niña con muñeca“ (1995), „Biografía impura“ (2009) en poesía. En prosa „Escrito en Irene (1985), „El último tren a la luna“ (2000), „El corazón de la tierra“(2001), „Mientras tuvimos alas“ (2003), y „El mar invisible“ (2007), entre otros.






(1) Si desean saber más de Wartburg, aquí su página oficial:
Die Wartburg Eisenach y sobre el monumentos de las Batallas de la naciones aquí también su página: Förderverein Völkerschlachtdenkmal Leipzig e.V.
(2) Uso estas frases de Bioy Casares, que me han parecido prudentes, pero debo recalcar que ante todo, soy lector, no crítico.

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