PRESENTACIÓN DE LIBRO DEL ESCRITOR PERUANO JOSE CARLOS CONTRERAS AZAÑA EN BARCELONA
Esa tarde-noche, cuando entré al auditorio de la Federación de Entidades Latinoamericanas de Catalunya para presentar mis libros, contemplé un lleno total, todo gracias al trabajo de promoción cultural y organización de eventos que domina la ejecutiva de proctos de Fedelatina, Marianela Peña Lora. A Peña Lora la conocí en la Feria del Libro de Frankfurt, donde departimos, junto a otros ínclitos escritores catalanes, españoles y latinoamericanos, casi toda una semana en la Feria del libro más grande del mundo. Con Marianela, entre risas y encantos, que -quizá- solo los escritores pueden auscultar en medio de tantos los libros, nació enormemente una simbiosis entre los dos.
Alguien dijo por allí que en el mundo hay tres clases de personas, las que ven que suceden las cosas, las que se preguntan qué pasó tras suceder las cosas y las que hacen que las cosas sucedan. A esta última pertenece la escritora, promotora cultural y especialista en proyectos de desarrollo Marianela Peña Lora.
Cuando ingresé a la sala de la Federación de Entidades Latinoamericanas de Catalunya para presentar mis libros, observé un lleno total, todo gracias al magnetismo protocolar que domina Marianela Peña Lora. La había conocido en la Feria del Libro de Frankfurt unos meses antes, donde compartimos, al lado de otros maravillosos escritores catalanes, españoles y latinoamericanos, cinco días en la Feria del libro más grande del mundo. Entre risas y descubrimientos, que solo los escritores suelen disfrutar en el parqué del universo de los libros, creció fuertemente la simbiosis con Marianela Peña.
Marianela Peña Lora es autora del libro "No me des más arroz, que yo soy catalán". Un hermoso libro que cuenta la historia sobre los catalanes y su vínculo histórico con la segunda ciudad de Cuba, y la primera de todo el Caribe: Santiago de Cuba. Historias contadas para conocer aún más los vínculos históricos del paso de los catalanes en Cuba durante más de cuatro siglos de idas y venidas. Además, Marianela Peña Lora, es editora de diversas antologías de poesía hecha por mujeres. Y, asimismo, una de las especialidades de Marianela Peña es auscultar, a través de su radar político y social, el movimiento de las migraciones en Cataluña.
Existe un vídeo editado sobre esta noche de la presentación de mi literatura (espero que se pueda ver en este post, también), donde, luego de haber vivido los primeros instantes de esta velada literaria, me di cuenta, sin duda alguna, que el epicentro de la felicidad en Barcelona estaba en este evento. El recinto del acontecimiento se levantaba a pocos metros de la Rambla de Barcelona, de las que el poeta Federico García Lorca había dicho que era "la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca", una frase famosa que captura la esencia pasional y multifacética de este paseo barcelonés. Allí me encontraba hablando y leyendo mis libros, allí nos encontrábamos auscultado la nocturnidad bajo la luna, y no quería que la noche acabara nunca.
Me presentó Javier Bonomi, presidente de Fedelatina y luego tomó la palabra Marianela Peña Lora, con ese ángel augusto que hace que las flores se inclinen a su paso. Más tarde, después de que unos ángeles, dirigidas por la coreógrafa Lucía Alcalá, vestidos de colores abrieran la noche con bailes típicos de los Andes, agarré el micrófono y no lo solté hasta hablar de mis libros "300 Wörter 300", "Danke Karl Drais" y mi trilogía de las "Sonrisas" “La sonrisa del Ornitorrinco”, “La sonrisa del Elefante Marino” y “La sonrisa del Cuy”; "Las Anatomías del Agua" y "La Anatomía de los Algortimos". Y la noche plasmó todos los sueños- noche que provocó la excelsitud de la vida y convirtió en sublime todas las miradas y sonidos de voces de las personas que se acercaron a la mesa para que les firmara un libro.
Marianela estaba allí, como una estrella de mar luminosa que no se deja opacar ni por las olas del Mar Mediterráneo y yo, dispuesto a seguir enamorándome de esta ciudad tan maravillosa de nombre Barcelona, pero sin dejar en pensar en mi hermosa Lima bañada por las olas del Pacífico.
Esa noche rendí homenaje a Hugo Sotil, el primer latinoamericano que jugó con la camiseta número 10 del Barcelona; discutimos, además, sobre la posibilidad de que en el futuro los nevados del mundo desaparezcan y las guerras sean por el agua, y conversamos sobre el peligro de los algoritmos y la IA, a que evolucionen en contra de los humanos y les exilie de los puestos de trabajo en el futuro. Entre todas las preguntas del público hay una que me dejó pensando: alguien me recordó que yo era un poeta sin libro de poesía publicado. Y eso es verdad. Nunca lo había meditado. Le tengo tanto respeto a la poesía. Además, hay algo que me dejó cavilando, quizá suene a auto-infidencia, pero lo tengo que contar -siguiendo los consejos del poeta español Antonio Gala que decía que de las cosas que podríamos haberlo dicho en su momento y no lo dijimos, de esas cosas nos iremos a arrepentir en el futuro, por eso lo cuento- alguien me miró a los ojos y me dijo que se había enamorado ... de la noche. Más creo que tal persona había leído en mi mirada que me había vuelto a enamorar de Barcelona. Por eso anuncio a los cuatro vientos con gardenias y tulipanes en la mano, que la escritora Marianela Peña Lora, quien fue la arquitecta de ese mi nuevo enamoramiento con esta ciudad, sea la madrina cuando me case con Barcelona.
Foto arriba: en la foto, vestida de rosado y micrófono en mano, podemos ver a Marianela Peña Lora. A su lado, Elizabeth Pérez Parreño una maravilla de persona que me enseñó Barcelona hasta el último rincón. Falta en la foto, Angelita, Angela del Rosario Castillo Zabala, poderosa anfitriona de la Ciudad Condal.









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