lunes, 18 de marzo de 2013

CARTA AL PROFESOR DE MI HIJO: ABRAHAM LINCOLN



Arriba: foto que muestra una foto de unos niños durante el siglo pasado en España. La foto fue echa en una exposición fotográfica al aire libre en el Jardín Botánico de Madrid. (Foto literatambo).

La estupidez insiste siempre
Albert Camus

Mein größte Fein bin ich
Lassen Sie sich einfach in Ruhe
Martin Walser

Das Denken beschränkt sich weiterhin
Auf konkrete Erfahrungen …
Stadien der Kognitiven Entwicklung

O Captain! My Captain! our fearful trip is done;
The ship has weather'd every rack, the prize we sought is won;
Walt Whitman


Si algo bueno tienen las películas que se estrenan en la cartelera es que sacan a la luz – y de las bilbiotecas polvorientas- alguna frase importante que dijera algún personaje. En este caso el de Abraham Lincoln (1). La carta al profesor de su hijo siempre me ha dejado pensando, y por ende ha sido la no contradicción rousseausiana (2) a mi abuelo que me decía: todos los hombres nacen buenos pero ... Sin más rodeos vuelvo a anotar eso que todos deberíamos leer o releer:

CARTA AL PROFESOR DE MI HIJO

"Estimado profesor, él tiene que aprender que no todos los hombres son justos, no todos son verdaderos, pero por favor decirle que, para cada villano hay un héroe, que para cada egoísta, también hay un líder dedicado, enséñale que para cada enemigo allí también habrá un amigo , enséñale que es mejor obtener una moneda ganada con el sudor de su frente que una moneda robada, enseñarle a perder, pero también para aprender a disfrutar de la victoria, háblale de la envidia y sácalo de ella, dale a conocer la profunda alegría de la sonrisa silenciosa, y a maravillarse con los libros, pero deja que el también aprenda con el Cielo, las flores en el campo, las montañas y valles.

En las bromas con amigos, explíquele que más vale una derrota honrosa que una victoria vergonzosa, enseñale a creer en sí mismo, incluso si está solo frente a todo el mundo. Enseñale a ser suave con los gentiles y ser duro con los duros, enséñale a nunca entrar en un tren, solo porque otros entraron.

Enseñale a escuchar a todos, pero en la hora de la verdad, decidir solo, enseñarle a reír cuando esté triste y explícale que a veces los hombres también lloran. Enseñale a ignorar las multitudes que claman sangre y a luchar sólo contra todo el mundo, si piensa que es justo.

Trátelo bien, pero no lo mimes, ya que sólo la prueba de fuego se hace que el acero real, déjelo tener el coraje de ser impaciente y a ser corajoso con paciencia, trasmítale una fe sublime al creador y fe también en sí mismo, porque sólo entonces puede tener fe en los hombres.

Sé que pido mucho, pero vea lo que puede hacer, querido profesor.
"

Abraham Lincoln, 1830


(1)   A propósito de la película Lincoln de Steven Spielberg. La he visto en febrero de 2012, en el Schauburg, Karlsruhe, Alemania.
(2)   Jean-Jacques Rousseau nació en 1712 y murió en 1778, once años antes de la Revolución Frencesa (1789-1799). Abraham Lincoln nació en 1809, veinte años después de la Revolución Francesa. Y murió en un atentado en 1865. Tras su muerte, el poeta Walt Whitman le dedicó si poema “Oh, capitán, mi capitán”.

lunes, 18 de febrero de 2013

ALMUDENA GRANDES EN ALEMANIA Y OTROS TEMAS


Arriba, la última obra de Almudena Grandes traducida al alemán “Der Fein meines Vaters”. Abajo, la novela "La Capitana" de Elsa Osorio. Más abajo, uno de los libros del autor alemán Friedrich Christian Delius.

  
 « No ser amado es una simple desventura.
La verdadera desgracia es no saber amar”

Albert Camus

¿Dónde hay ciudades sin casas, carreteras sin coches
y bosques sin árboles ?
Respuesta : en una mapa »

Adivinanza en la tele islandesa en « La mujer es una
Isla » de Audur Ava Ólafsdóttir


Por Jose Carlos Contreras

Muerto el rey Momo (1), y  por lo tanto, los carnavales; y, a un mes de la apertura de la Feria de Libro de Leipzig, mi semana literaria comienza con una revisión de los principales medios de prensa alemanes por donde husmeo para saber lo que se publica en torno a este maravilloso mundo: la literatura.

Comienzo con una agradable noticia (porque cuando hago radio ya estoy cansado de empezar con las malas, que me cuecen el coco). En ese sentido les cuento que enorme interés ha despertado en Alemania el nuevo libro de Almudena Grandes, “Der Fein meines Vaters”. Almudena Grandes es muy querida en estos lares. Soy testigo de la existencia de teutones que por culpa de esta madrileña universal, estudian español, así que, cuidado, estamos hablando de una autora, que aparte de ser leída, es adorada por sus lectores, y eso, creo yo, es lo más maravilloso que le puede pasar a un autor. En ese marco, la radio más influyente en Alemania, la Deutschlandfunk, emitió un reportaje sobre su novela “Der Fein meines Vaters” ( cuyo título en alemán « El enemigo de mi padre », es más bonito. En castellano es “El lector de Julio Verne »), novela que aborda el tema del robo de miles de niños durante la época del franquismo (2).

Con Almudena Grandes (3) me quiero detener un poco. Grandes está trabajando en su país temas que ciertos sectores  no quieren recordar de la historia de España. Grandes lo hace a lo grande: su literatura atrapa y saca ronchas, en el mejor sentido de la palabra: donde pongo el dedo, perdón, la sintaxis, sale la pus. Se agradece que una autora se de el trabajo de espectorar a su país de sus monstruos interiores. No tengo dudas que, al lado de Rafael Chirbes, Almudena Grandes está escribiendo la  historia que España no quiere olvidar, no puede olvidar, no debe olvidar. Un pueblo sin memoria es un pueblo ciego, no sé quien lo dijo, pero esta sentencia se presta para enaltecer la obra de Grandes, porque llevar a los libros el pasado histórico con enorme nivel literario es oficio difícil y loable, vea por donde se lo vea.

Por otro lado, el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung publicó el 13 de febrero (4) un perfil en homenaje a los setena años de vida del escritor Friedrich Christian Delius. Delius ganó en 2011 el premio de los libreros alemanes, y es autor de una serie de trabajos, de los cuales « Der Spaziergang von Rostock nach Syrakus” (El paseo de Rostock a Siracusa) me ha hecho reír mucho. Delius maneja el humor con pinzas de cirujano y cada página de su obra convierte a sus lectores en cómplices de sus tramas y aventuras. Entre los avatares de la vida literaria de Delius está su conocido pleito antes los tribunales con la empresa Siemes debido a su trabajo titulado “Unseres Siemes-Welt” . En fin, mucha agua ha pasado bajo el puente del río Rhein (Rin), durante estas siete décadas, y no cabe dudas que la obra de Friedrich Christian Delius refleja el desarrollo de Alemania como país desde la Segunda Guerra Mundial.

A propósito de tribunales, el pleito de los herederos de la editorial Suhrkamp, la más prestigiosa de este país, está haciendo correr ríos de tinta, y peligrar la estabilidad de una entidad que durante más de seis décadas ha estado alimentando de literatura a los lectores en idioma alemán. En Suhrkamp han publicado una serie de autores de habla hispana, entre ellos el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Hasta el momento se desconoce cual será la suerte de la editorial, sólo se sabe que los tribunales han decidido que los herederos busquen una solución hasta el 25 de setiembre (de 2013). Después vendrá la sentencia (5).


Y a propósito de conflictos, la renuncia del papa Benedicto XVI ha caído como anillo al dedo al libro “Päpste pupsen nicht” del autor Alexander Smoltczyk. El tema es sumamente actual y sobre el libro comenta Cornelia Gaissler en el diario Berliner Zeitung (6). “Päpste pupsen nicht” (algo así como “los papas nunca pedorrean”) que dicho sea de paso es un título muy atrevido, ha sido publicado por la editoial hamburguesa Dressler. En el mencionado libro los lectores tienen la ocasión de vivir aventuras desde la perspectiva de Smilla, una niña de 11 años que estudia en el colegio internacional de Roma y que entra y sale del Vaticano como en el patio de su casa. El escritor y corresponsal de prensa, Alexander Smoltczyk también abordó el tema del Vaticano en 2008 cuando publicó el libro de viajes « Vatikanistan 

Y para terminar, entre los medios en Alemania que emiten todas las semamas textos líricos de autores de Latinoamérica y España se encuentra el programa Haltestelle Iberoamerika (7) . Ayer domingo se abordó, en el referido programa, la poesía del poeta mexicano Amado Nervo y se presentó un reportaje sobre el último libro de la escritora argentina Elsa Osorio “Die Capitana” (Editorial Insel). El libro cuenta la historia de una mujer, de la única mujer capitana durante la Guerra Civil Española.

Bueno, aquí me quedo, porque hay mucho por hacer. Se me terminaron las vacaciones de carnaval, y he matado a mi rey Momo interior. Así que a currar. Va por ustedes. Y que Dios reparta suerte!.

(1) El rey Momo es considerado en algunas culturas de Latinoamérica como el rey de los carnavales.

(2) Die geraubten Kinder Spaniens. Der neue Roman der Schriftstellerin Almudena Grandes. Mirko Schwanitz. Deutschlandfunk. 10.02.13. Deutschlandfunk se puede escuchar a través de Internet en http://www.dradio.de/dlf  o en diferentes frecuencias de radio en todo Alemania



(4) F.C. Delius zum Siebzigsten Ein Held der Unsicherheit. FAZ. 13.02.13

(5) Suhrkamp vor Gericht Nichts ist vorbei am Aschermittwoch. Frankfurter Allgemeine Zeitung. Frankfurt. 13.02.13

(6) Pups et orb ! Cornelia Geissler. Berliner Zeitung. 12.02.13

(7) Haltestelle Iberoamerika (Paradero Iberoamerica) es un programa bilingüe (alemán-castellano) que se emite a través de la frecuencia de Querfunk los viernes y los domingos de 12 a 13 horas (hora de Alemania) por las frecuencias 104,8 Mhz en ukw desde Karlsruhe, en frecuencias de cable para Baden - Württemberg y Rheinland Pfalz y para todo el planeta a través de internet por www.querfunk.de

viernes, 4 de enero de 2013

EL AÑO DE KAVAFIS




Arriba, reproducción del manuscrito de un escritor exhibido en una Feria de Libro. ¿Te atreves a adivinar a quién pertenece?. No te doy más pistas. Míralo y basta. Abajo, sombra de persona sobre rieles y piedras.

"Es gibt kein richtiges Leben
im falschen".

Martin Walser.

"La literatura es una defensa
contra las ofensas de la vida"

Cesare Pavese

"El que no sabe llevar su contabilidad
por espacio de tres mil años
se queda como un ignorante en la oscuridad
y sólo vive al día."

Goethe



Este 2013 se conmemora los 150 años del nacimiento de Konstatinos Kavafis (1863 - 1933). El poeta que, teniendo como escudo y espada la palabra, nos deja con la boca abierta (o para ser más desalmado, nos corta la lengua y nos electriza la conciencia). Al menos me lo ha dejado a mí muchas veces, porque su verso insufle claridad y derrama una ironía que, a pesar del tiempo, no ha perdido actualidad. Allí yace su importancia y lo universal de su obra. Pero como soy un poco enemigo de rendir homenaje a los poetas por la obligación de las efemérides (a los grandes poetas se les debe recordar todos los días) no sólo quiero recordar, en estas páginas,a Kavafis, sino también a otros dos poetas especiales, que como él hicieron de la palabra poética un fortín de belleza creativa.

Por Jose Carlos Contreras

La poesía tiene la virtud, y la malas formas, de dejarse interpretar infinitas veces. Mejor dicho, un texto poético puede infinitamente mostrar su rostro cuantas veces quiera frente al lector que lo lea, es más, hasta el mismo lector puede descubrir en la segunda, tercera o cuarta lectura, otros territorios que no pisó en la primera lectura. Esto me sucede cuando releo poemas del peruano César Vallejo, dicho sea de paso el peruano más universal; del griego Konstantino Kavafis; que en vida no cosechó fama o del portugués Fernando Pessoa, que es sin duda el mago más glorioso de su hermosa lengua. Los tres son grandes arquitectos de la palabra en sus respectivos idiomas; inclusive, cuando se los traduce, no pierden de ninguna manera el mensaje de sus versos. La poesía de estos tres poetas trasciende irreversiblemente la barrera de la lengua y el lenguaje, y sobrepasa los rincones más ocultos del espíritu.

 
Como ya lo sabrás, estimada hipócrita lectora, estimado hipócrita lector, la poesía es tan misteriosa como toparse unos metros antes con la esquina de una calle de un pueblo desconocido sin saber que nos deparará la fortuna. Pasear por los portales de la poesía es tocar con los dedos las nubes más altas y bordear las arenas de las playas más recónditas. Esas formas nos diferencia a los humanos de los animales. ¿Cómo entendería un colibrí la poesía, a sabiendas que su vuelo a los ojos de un poeta es poesía perfecta?. ¿Cómo lo entenderia un cerdo, si, a pesar de todo, su desarrollo al momento de nacer es más veloz e independiente a diferencia de un niño que necesita tiempo para moverse en el mundo?. La poesía se ha hecho todas las preguntas habidas y por haber, inclusive, es una caja de pandora, por donde los poetas de las nuevas generaciones seguirán sacando las preguntas que le ponga delante la condición humana y la irresoluta suerte del mito de Sísifo.

 
Hoy tengo a tres poetas de los cuales apunto abajo dos de sus poemas y una prosa poética. El primer poeta, el peruano, nació en los Andes (1), y cuando empezó a escribir las élites literarias de su país se burlaban de sus versos sin saber que sería algún día el poeta peruano más universal. Murió en París. El segundo, nació en Alejandría, Egipto (2), pero como decía Pessoa, „mi patria es la lengua portuguesa“, Kavafis es considerado el más ínclito poeta griego a pesar que nació, vivió y murió en Alejandría, por algo decía que adondequiera que fuera llevaba de viaje a su Grecia . El tercero (3), a quien acabo de mencionar, Lisboa, su ciudad natal, le debe el que gente como el que escribe tome a veces su mochila y se vaya a recorrer las calles de ese hermoso puerto portugués con su libro de poemas bajo el brazo.
El poema de Vallejo es demoledor cuando dice „Perdóname, Señor: que poco he muerto! / En esta tarde todos, todos pasan / sin preguntarme ni pedirme nada“. El segundo poema, de Kavafis, pertenece a Poemas Canónicos y habla de la irreversible experiencia humana y su ineludible destreza de aceptar los días que se repiten sin fin. El tercer texto pertenece a la página 165 del „Libro del desasosiego“ de Pessoa y describe un instante de lluvia que pareciera que mojara una eternidad al autor que describe en ese breve momento una calle en Lisboa.


ÁGAPE

César Vallejo

Hoy no ha venido nadie a preguntar;
ni me han pedido en esta tarde nada.
No he visto ni una flor de cementerio
en tan alegre procesión de luces.
Perdóname, Señor: qué poco he muerto!
En esta tarde todos, todos pasan
sin preguntarme ni pedirme nada.
Y no sé qué se olvidan y se queda
mal en mis manos, como cosa ajena.
He salido a la puerta,
y me da ganas de gritar a todos:
Si echan de menos algo, aquí se queda!
Porque en todas las tardes de esta vida,
yo no sé con qué puertas dan a un rostro,
y algo ajeno se toma el alma mía.
Hoy no ha venido nadie;
y hoy he muerto qué poco en esta tarde!


MONOTONÍA

Constantino Kavafis

A un día monótono otro
monótono, invariable sigue: Pasarán
las mismas cosas, volverán a pasar -
los mismos instantes nos hallan y nos dejan.
Un mes pasa y trae otro mes.
Lo que viene uno fácilmente lo adivina:
son aquellas mismas cosas fastidiosas de ayer.
Y llega el mañana ya a no parecer mañana.


LIBRO DEL DESASOSIEGO (página 165)
Fernando Pessoa
"El silencio que sale del ruido de la lluvia se extiende, en un crescendo de monotonía cenicienta, por la calle estrecha que miro. Estoy durmiendo despierto, de pie contra la vidriera, en la que me recuesto como en todo. Busco en mí qué sensaciones son las que tengo ante este caer deshilachado de agua sombríamente luminosa que se destaca de las fachadas sucias y, aún más, de las ventanas abiertas".

sábado, 22 de diciembre de 2012

EL INVIERNO ALEMÁN Y EL CALOR DE HERMANN HESSE


Arriba portada del libro "El lobo estepario", abajo "Über das Glück", ambos creaciones de Hermann Hesse.

"Das einzige, was den Menschen
interessiert, ist der Mensch"

Blaise Pascal

"Cuál es la cosa más complicada del
mundo? Una pregunta difícil, pero
para la ciencia de la naturaleza la
respuesta está clara: el cerebro!"

Richard David Precht


La otra vez me preguntaba un alumno que por qué me gustaba Hermann Hesse, para hacerla chiquita le contesté que leyera esto:

por Jose Carlos Contreras

Cuando llega el invierno en Europa, lo que hago es abrigarme bien y releer a Hermann Hesse. Hesse sigue siendo para muchos, más que un escritor o un poeta, es un acompañante, un amigo, una luz espiritual. En Alemania me he encontrado con gente que lee su literatura con devoción, sin embargo cuando se le dio el Premio Nobel, Hesse era un gran desconocido en su país.
„El lobo estepario“ fue el primer libro que leí de Hesse. Tenía doce años (Hesse lo escribió cuando cumplía los cincuenta), y seguro que en mis años mozos de Lima vivía el síndrome de la adolescencia, porque de otra manera no me explico como llegé a ese libro. Recuerdo haber leído absorto sus páginas con aquel personaje angustiado por su propio yo: Harry Haller

Ahora gozo leyendo al otro Hesse, el que podría emocionar a un lector local, nacido entre la nieve del invierno y la canícula del norte. Para leer a Hesse hay que leer con el corazón. Y sobre todo presentir su espacio, la Selva Negra, majestuoso paisaje que lo vio nacer, cuyos bosques puedo ver mientras escribo. Ahora gozo también leyendo a Hesse en su idioma, que no es mi idioma materno, pero ha pasado a ser como si lo fuera. Es un idioma fuerte pero hermoso cuando se lee a Hesse.

Ahora que ha llegado el frío del invierno, decía, los libros de Hesse son un buen refugio para olvidar el frío. Esta vez he vuelto al libro titulado „Über das Glück“, una recopilación de relatos, prosa poética y poesía que impregna a cada página ese amor a los campos y a los ríos. Hesse es un amante de la naturaleza, un romántico y un sentimental que hacía fluir por su piel las leyendas mitológicas de las selvas de su tierra. Dicen que sus pasiones eran caminar, contemplar cuadros y leer libros.

Esta vez, releyendo „Über das Glück“, me he encontrado con la prosa poética titulada Winterglanz. Contemplar la nieve todavía impregnada en los montes y los bosques cercanos de mi casa duplican la imagen que el mencionado relato aborda.

El relato describe que ha nevado cuatro noches y tres días sin pausa sobre un pueblecillo que está abigarrado de la amposidad del agua congelada. Las puertas de las casas y las entradas de los sótanos están ocultos para los que no la han limpiado con puntualidad la nieve. Muchos maldicen el frío y la nieve en el pueblo, sin embargo otros la glorifican, como nuestro personaje del relato que es feliz con la nieve.

Él, mientras vuelve al pueblo caminando sobre la nieve, describe la maravillosa naturaleza que se presenta delante de sus ojos: „Der Himmel stand rein und blau bis in unendliche Fernen offen...“ (1).

De pronto ve caminar delante algo pequeño. Se trata de un niño que va tarareando una melodia que él no logra reconocer pero que está seguro que la ha escuchado en alguna parte. Al final dice que en un día como ese se puede llegar a escuchar melodías y ver cosas que ya se ha escuchado y visto con frecuencia, pero que sin embargo nunca se han visto y nunca se han escuchado.

El texto, que fue escrito en 1905, es maravilloso. Atrevidamente poético. En todo eso he pensado mientras veía caer la tarde en Alemania y sentía la llegada del invierno dispuesto a devolverme el calor de Hermann Hesse. 

 
(1) „Über das Glück“. Hermann Hesse. Winterglanz, página 76.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

LECTURAS PARA LA NAVIDAD ALEMANA 2012: RECOMENDACIONES



Arriba y abajo, dos sensacionales recomendaciones literarias. El libro de poemas "Old Glory" de Heinrich Detering. Editorial Wallstein www.wallstein-verlag.de Göttingen 2012; y la novela rusa que está causando sensación y que se ha traducido a 25 idiomas: "Briefsteller" del escritor Michail Schischkin. Traducido del ruso por Andreas Trettner. Editorial Deutsche Verlags- Anstalt,
www.randomhouse.de/dva München 2012.


"Das einzige, was den Menschen
interessiert ist der Mensch"

Blaise Pascal

"Ich denke da, wo ich nicht bin, also
bin ich da, wo ich nicht denke"

Jaques Lacan


La navidad está ad portas, y, en ese sentido, ahora que todas las editoriales se mueven como barcos de pesca para hacer su agosto, en pleno diciembre, en el océano de los potenciales lectores, los principales periódicos alemanes publican sus listas y recomendaciones de libros para que en estas navidades pasemos momentos al lado de una novela o un texto poético. O, regalemos al amigo, al colega, algún librito de nuestra incunvencia.

El diario Frankfurter Allgemeine Zeitung lanzó una lista de recomendaciones de libros titulado "las novelas de la semana" (Romane der Woche). Esta es:

- Iris Hanika: „Tanzen auf Beton. Weiterer Bericht von der unendlichen Analyse“. Novela Literaturverlag Droschl, Graz 2012. 167 páginas, 19,- Euros. Es una novela que aborda el tema de amor desde la perspectiva de una "yo" narradora sin nombre que cuenta con cincuenta años y se sumerge en el recuerdo de su relación con un hombre durante dos décadas.

- George Saunders: „I Can Speak!TM“. Erzählungen. Cuentos. Traducido del inglés por Matthias Müller. Liebeskind Verlag, München 2012. 272 páginas. 18,90 Euros. El libro pertenece a uno de los mejores satíricos de Estados Unidos. Saunders es especialista en escribir relatos cortos.

- Michail Schischkin: „Briefsteller“. Novela. Roman. Traducido del ruso por Andreas Trettner. Deutsche Verlags- Anstalt, München 2012. 380 páginas. 22,99 Euros. Esta novela es una de las últimas sensaciones de la literatura rusa, al menos eso dicen los críticos, pero por ahora los jóvenes lectores se quitan de las manos sus libros. "Briefsteller" ha sido traducido a 25 idiomas.

- Anna Weidenholzer: „Der Winter tut den Fischen gut“. Novela. Roman. Residenz Verlag, St. Pölten, Salzburgo, Viena 2012. 234 páginas. 21,90 Euros. La joven escritora Anna Weidenholzer (Linz, Austria, 1984) ha escrito una novela sobre la desocupación, donde sus personajes se mueven como las hojas de un árbol en la tempestad del sistema capitalista.

- Heinrich Detering: „Old Glory“. Poemas. Gedichte. Wallstein Verlag, Göttingen 2012. 74 páginas. 16,90 Euros. Detering forma parte de los líricos alemanes actuales que necesariamente deben ser leídos. Una gran recomendación.

martes, 6 de noviembre de 2012

POETAS ALEMANES / POESÍA ALEMANA TRADUCIDA AL ESPAÑOL / CASTELLANO 2

 


Arriba, monumento a Goethe en la ciudad de Leipzig (Foto: literatambo). Abajo, un camino germano y otoñal, por donde suelo caminar. Baden-Würtemberg 2012 (Foto: literatambo).


La poesía existe como noción
abstracta, pero también como
un momento del espíritu y del
sentimiento, como un fragmento
de la realidad y una peculiar figura
de las palabras que se llama poema.

¿Qué es la poesía?
Juan García Maffla
Centro Editorial Javeriano.
Pontificia Universidad Javeriana.
Bogotá. 2001. Página 15.

por Jose carlos Contreras Azaña.

Prosiguiendo con la serie de poetas alemanes traducidos al castellano en Literatambo, les presento en esta oportunidad  la traducción de cuatro poetas que nacieron en tres siglos diferentes. Dos de ellos en el siglo XVIII, uno en el XIX  y el otro en el siglo XX. Entre ellos no dejo un espacio de un siglo, como una provocación angustiosa. Los dos primeros vivieron los pre y pos remolinos de la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas hasta la llegada de Waterloo en 1815. A los dos últimos les tocó vivir los pre, durante y pos de la Segunda Gerra Mundial. Goethe nació en Frankfurt en 1749, y Heine en Düsseldorf en 1797. Erich Kästner nació en 1889 y Balduin Thieme o Peter Uhu en Dresden en 1910. A estos autores los he intercalado, en el presente trabajo, provocando un dislocamiento cronológico, con el fin de desvincular su poesía con los siglos que les tocó vivir, y así el lector no sea influenciado por ese factor, porque, ya lo sabemos, poesía es poesía, y nada más. En ese sentido comenzamos con Heine, seguimos con Erich Kästner, pasamos a Goethe y terminamos con Balduin Thieme o Peter Uhu.


HEINRICH HEINE, LA PRINCESA Y EL ESCLAVO


Heinrich Heine no tenía pelos en la lengua, en su tiempo como ensayista y periodista decía las cosas con una ironía que hizo tiritar de rabia a pocos o ¿a muchos?. La verdad duele. Heine lo sabía. Pero, por otro lado, su calidad como poeta es portentosa: leerlo en idioma alemán es un oficio placentero. Por algo las primeras traducciones de la poesía de Heine ejercieron una gran influencia en la lírica española de la segunda mitad del siglo XIX (1). En la tierra que le vio nacer le crecieron los enemigos como hongos (2). Sin embargo él no se amilanó, porque con el tiempo su arte crecería más que sus censores. Los enanos de la cultura y otras artes siempre han visto crecer su sombra cuando el sol ha bajado, pensaría una vez Heine. Heine, considerado el último poeta del romanticismo, como ensayista, periodista y crítico practicó la profesión sin tabúes: directo, satírico, polémico y sobre todo, político (eso se desprende de las pocas intervenciones lectivas que he tenido con algunos de sus escritos). Es muy raro encontrar en la historia de las letras a una personalidad como Heinrich Heine que se batía con la pluma poética como los ángeles y por otro lado, con la prosa, como un perfecto observador, con ojo zahorí, a la que muchos temían como si fuera un demonio sobre papel (3). Heine los sobrevivió y Heine nos sigue regalando frescamente los más hermosos versos escritos en la lengua alemana.

Heine nació en Düsseldorf en 1797, ciudad a la que adoraba tanto y a la que no vio cuando le llegó la muerte en París en 1856; sino, pues, lean este retazo de su libro “Ideas. El Libro de Le Grand" que escribiró en 1827.

"La ciudad de Düsseldorf es muy bonita, y cuando desde lejos se piensa en ella y da la casualidad que se ha nacido allí, el ánimo se torna extraño. Nací allí y para mí es como si debiera ir inmediatamente a casa. Y cuando digo ir a casa, quiero decir a la calle Bolker y a la casa en la que nací".

Para leer más:


 
EL TIEMPO VIAJA EN COCHE / DIE ZEIT FÄHRT AUTO Y DER MENSCH IST GUT: POEMAS DE ERICH KÄSTNER

No queda duda que la poesía tiene que ver mucho con la filosofía. Cuando el poeta cincela en piedra la palabra, describe su entorno, lo siente y lo pervive. La poesía existe como noción abstracta, pero también como un momento del espíritu y del sentimiento, como un fragmento de la realidad y una peculiar figura de las palabras que se llama poema dice, Jaime García Maffla (1). El poeta alemán Erich Kästner, de quien, abajo, apunto y traduzco su poema „El tiempo viaja en coche“ y Der Mensch ist gut, que pertenecen a su libro Die Herz auf Teille, publicado en 1928 (2), tiene la virtud de ajustarse férreamente a esa sentencia.

A estas alturas del siglo XXI celebro que en la década de los cincuenta del siglo pasado los germanistas afincados fuera de Alemania insistieran en el valor de la obra de Kästner cuando ya había caído en el olvido. En los años sesenta y setenta salieron nuevamente a la luz muchos de sus poemas. Para mí ha sido un beneplácito escuchar en la televisión alemana en boca del filósofo Peter Sloterdijk un poema de Kästner al final de su pograma Das philosophische Quarttet, el domingo 28 de marzo (3). De allí nace mi curiosad por su obra y el deseo de seguir rebuscando en algún estante escondido o en el baúl perdido de la casa alemana donde vivo; si hay –por si acaso- más libros de Kästner. Y aquí si debo rendir un recuerdo memorable a la primera persona que me habló de Erich Kästner, mi gran amiga y jurista Aune Hartmann, quien formó parte activa de los movimientos estudiantiles del 68 en Heidelberg. Ella fue la que me regaló las primeras lecturas de este poeta y escritor universal, el cual ahora me lo vuelve a recordar este otro filósofo universalmente famoso, Peter Sloterdijk (3).

Para leer más:


EL DIOS DE LOS ELFOS / DER ERLKÖNIG DE GOETHE

Triste es cuando un hijo entierra a su padre, pero más triste es cuando un padre entierra a su hijo. Mis padres lo experimentaron en carne propia. En los brazos de mi madre murió una tarde de enero mi segundo hermano. Todas esas imágenes me han venido ahora en que todos apuntamos nuestros ojos taciturnos hacia Haiti. A veces me da miedo sentir esa emoción distante en los ojos de mucha gente que se sienta delante del televisor para ver tanta desgracia comiéndose una hamburguesa o un puré de patatas. Corremos el peligro inminente en caer en la marea de la banalización del horror mientras la información del lugar de la catástrofe fluye por el orbe. Loable es la ayuda humanitaria que llega de todas partes del mundo. Dentro de poco, cuando Haiti ya no sea más noticia, se habrán olvidado de ella. Todos nos habremos olvidado de ella. Espero que no sea así.

Antes del terremoto de Haiti andaba traduciendo uno de los poemas más hermosos que haya leído en mi vida: „Der Erlkönig“ de Johann Wolfgang von Goethe (lo he traducido para hacer feliz a una de mis alumnas, Frau Vogel, que es de Hamburgo y adora a Goethe y lo quería leer en castellano). Este poema habla de la muerte, de la muerte de un niño en los brazos de su padre quien cabalga a toda prisa para salvarlo cruzando el boque en la oscuridad. Leer el poema en alemán (en español se traduce como „El rey de los Elfos“) te pone la carne de gallina. Y sobre todo te invita a una infinidad de interpretaciones: un corcel que galopa llevando a su amo y éste en sus brazos a un pequeño moribundo. El escenario es oscuro, y en él podemos imaginar un bosque lleno de abetos o encinas.

Goethe lo escribió en 1782, siete años antes de la Revolución Francesa. A pesar de su ambigüedad es rico en imágenes, y por supuesto en interpretaciones: un padre cabalga y lleva en sus brazos a un niño. El niño tiene alucinaciones y cree ver entre las ramas del bosque al rey de los Elfos, pero el padre le indica que lo que ve solo es la neblina que se ha sentado sobre el bosque. El niño sigue observando otras cosas mientras agoniza. Ve a las hijas del rey de los Elfos, y otros detalles que va describiendo y que llegan a preocupar al padre por lo que éste se ve obligado a acelerar al caballo para acercarse al recinto donde presumiblemente será curado. Sin embargo el infante muere en sus brazos.

Para leer más:

POETA EN LA MOCHILA: LA POESÍA DE BALDUIN THIEME O PETER UHU

El poema "Glückliche Stunde" habla de la vida y de la sabiduría, del amor: el beso como puente a lo más maravilloso de la existencia de los humanos. El mundo sin fin, maravilloso conjugado en el mundo del saber. Si nos ponemos a pensar en los niños diríamos que ellos son los grandes filósofos que nos llenan de preguntas, y un buen padre, antes de responder tonterías (si no está en sus manos alcanzar la divina solución a la interrogante de su vástago), se debe dar la tarea de adentrarse con él a descubrir las maravillosas cosas que nos muestra la vida; de las horribles, que son parte de la vida, no nos menciona el poema: por eso el título: “hora feliz“.
En la segunda estrofa del poema sale como un sopapo la pregunta qué riquezas guarda la vida, lo que siempre preguntaría un niño, y un adulto, por supuesto, siempre andamos con preguntas, porque sobre todo somos seres de preguntas y no de respuestas, que buscamos para entender y sobre todo para comprender si es que todavía tenemos la virtud de comprender porque parece que muchos hemos perdido esa virtud. Y la vida es ello, dice el poema, da y toma, o viceversa, ¿da, la vida; toma, la muerte? ¿da la luz, toma la luz?. Y el proceso cronológico de las cosas no se para y todo madura: un volcán, un trigal, un pájaro. El poema es maravilloso, porque encaja esa pregunta total que todo ser se hace sobre la existencia, pero lo más increible es pensar en el momento en que el poeta Balduin Thieme lo escribió. Esas mismas preguntas me he hecho recorriendo los montes de la Zittauer Gebirge y Vogtland. Observando la maravillosa luz de las estrellas de la República Checa y el rico pan de los hornos de los pueblos del oeste de la Sajonia alemana.

Balduin Thieme (seudónimo Peter Uhu) nació en Dresden, Alemania, en 1910. Estudió filosofía y germanística en Dresden, Viena y Leipzig. Se dedicó al periodismo publicando crítica literaria en diversos diarios de Dresden en donde se hizo conocido por su publicación semanal de poemas que duró muchos años y que llevaban el título „Zum Wochenende Peter Uhu“ (al fin de semana con Peter Uhu). Thieme murió en 1996, dejando publicados dos libros de poesía en la editorial „Der Morgen“: „Der Mensch erlebt sein blaues Wunder“ , 1964 (que podríamos traducir como „El hombre experimenta su maravilla azul); y „Mit roter Tinte an den Rand geschrieben“, 1966 ( Escrito al borde con tinta roja). Aquí el poema que les he traducido. ¡Va por ustedes señores!.

Para leer más:
LITERATAMBONACHRICHTEN: POETA EN LA MOCHILA: LA ...

domingo, 28 de octubre de 2012

EL FILM "DIE VERMESSUNG DER WELT" (LA MEDICIÓN DEL MUNDO), HUMBOLDT Y LOS PINGÜINOS DE LAS ISLAS BALLESTAS


Arriba, portada de la novela del autor alemán Daniel Kehlmann, Die Vermessung der Welt (editorial Rowohlt www.rowohlt.de ), que aborda la vida del científico Alexander von Humboldt y del genio matemático, Carl Friedrich Gauß. La novela acaba de ser llevada al cine por el director Detlev Buck (ver abajo afiche de la película en el cine Schauburg*). Más abajo, los pingüinos de Humboldt, vistos en la Reserva Nacional Islas Ballestas, Ica, Perú (estas fotos fueron tomadas en setiembre de 2012. Foto: Literatambo).


"Dies ist das Schicksal des Menschen:
Man erreicht das Ende des eigenen
Lebens und vergleicht, nicht ohne
Traurigkeit, das Wenige, das man
hervorgebracht hat, mit all jenem,
was man hätte unternehmen wollen,
um das Reich der Wissenschaften
zu erweitern"

Alexander von Humboldt



Por Jose Carlos Contreras

Antes de llegar a Alemania admiraba a tres personajes de estos lares: a Goethe, Einstein y Humboldt. En esta tierra, mi admiración a ellos se ha prolongado a través de visitas a los lugares en los que estuvieron. Para hacerla más chiquita. Humboldt ha sido el personaje que ha estado más cerca a mí por ser peruano. Por ejemplo, un botón de tantos: el mes pasado, en la Reserva Nacional Islas Ballestas, volví a reecontrarme con la memoria del científico alemán al contemplar a los pingüinos que llevan su nombre: los pingüinos de Humboldt. Este año, parte de la vida de Alexander von Humboldt ha sido llevado a la pantalla de cine, tras el éxito del escritor alemán, Daniel Kehlmann, que escribió sobre él en su celebrado libro "Die Vermessung der Welt" (La medición del mundo).

Debo confesar que el libro no lo he leído en castellano. Y confesar, además, que los tres primeros capítulos me atraparon, pero que el cuarto me aburrió. Sin embargo, no desistí, y saboreé un libro logrado, a base de paciencia y curiosidad. El trabajo de filigrana que Daniel Kehlmann imprimió en esta novela teje una simbiosis entre dos personajes principales y dos secundarios: Alexander von Humboldt (1769-1859) y el matemático Carl Friedrich Gauß (1777-1855), y en segundo nivel, el ayudante de Humboldt, Aimé Bonpland y el hijo de Gauß, Eugen. Los dos primeros tienen como razón de vida el descubrimiento del mundo, de los sistemas que lo rodean y tratan de desentrañar los entretelones numéricos y biológicos que se ocultan en él.

Humboldt y Gauß vivieron parte de los siglos XVIII y XIX con dedicación, y, sobre todo, con pasión por las cosas que amaban, en tiempos en que la revolución industrial asomaba la cabeza, pero donde la vida aún fluía a una velocidad que ahora nos parecería insoportable. Si el lector deseara encontrar en el libro de Kehlmann rezagos de un profundo trabajo biográfico, se podría llevar una decepción. Pero de eso no se trata, más bien estamos frente a un trabajo literario de calidad. Kehlmann moldeó a sus personajes bajo el respeto de la base histórica, pero usando la técnica del realismo maravilloso, con el propósito de acercarse y recrear el mundo que quizá vivieron sus dos personajes principales en aquel entonces.

En ese sentido, Kehlmann ha hecho uso de las técnicas que fueron utilizadas por otros escritores en el momento de abordar temas históricos en novelas, como por ejemplo Friedrich Schiller (1759-1805), en el drama "La doncella de Orleans"; Goethe (1749-1832), en "Egmont" o Heinrich von Kleist (1777-1811), en "El príncipe de Homburg". Sin embargo, esos acicates de tipo verídico que algunos críticos no perdonarían al autor, pierden sentido porque sencillamente la obra de Kehlmann, trata de literatura de ficción, y, valga la acotación, literatura de la buena.

Resulta ahora que la novela "Die Vermessung der Welt" ha sido llevada al cine, y la he visto y me ha gustado. Por favor, el cine no es literatura (se amamanta de la literatura), el cine es cine, y si la historia real que vivieron Alexander von Humboldt y Carl Friedrich Gauß, es distinta a la del libro de Kehlmann, otra es la perspectiva que toma el director alemán Detlev Buck. La música es sinceramente regular, las imágenes en 3D, interesantes; el trabajo de los personajes, bueno; el ambiete de la pelícual, también; en fin, una buena película que invita a conocer los mundos de dos interesantes personajes de la historia alemana, que vieron que los sistemas del universo, al fin y al cabo, son un sistema.

* Schauburg. Cine de la ciudad de Karlsruhe. www.schauburg.de