miércoles, 29 de septiembre de 2010

EL SOL DEL POETA AUSTRIACO GEORG TRAKL EN KAPIKIRI

Arriba, foto de Georg Trakl en la portada del libro "Trakl" de Otto Basil. Editorial Rororo Rowohlt Verlag - rororo . Abajo, foto de una caída de sol en Kapikiri, Turquía, contemplada desde los montes Latmos, a los pies del lago Bafa, en setiembre de 2010. Foto: Literatambo.

„Wünsche wenig und du bekommst alles.
Wünsche nichts und du bist frei.

Fernando Pessoa

„Yo no llego a entender la poesía de Trakl, pero su lenguaje me deslumbra y es lo que mejor idea me da de lo que es el genio“

Ludwig Wittgenstein


Uno de los poetas en idioma alemán que despierta curiosidad, y sobre todo admiración, es Georg Trakl. Trakl, que nació en Suiza y murió a los 27 años en Polonia, empezó a escribir casi siendo niño numerosos poemas que siguen sorprendiendo a los lectores. Uno de sus poemas más famosos es „Verfall“ que escribió en 1913. Pero el poema que abajo apunto y traduzco no es Verfall sino Die Sonne (El sol), un hermoso poema que es una declaración de amor a la luz, a la naturaleza, al sol. Una concatenación de colores e imágenes que evocan a Helios. El poema se compone de 12 versos divididos en cuatro estrofas, y éstas compuestas de tres versos.

El poema habla del sol que sale detrás del monte. Ese sol que veía cada día, durante mi estancia en Turquía, en Kapikiri (1). Allí lo veía salir detrás de los montes mágicos de Latmos (2), testigos mudos de la cultura helénica, bizantina y otomana que se levantaron a sus pies y a las orillas del lago de Bafa (3) que por esos avatares de la naturaleza antes tenía conexión con el Mar Mediterráneo. Desde lo alto de estos montes se ve al sol con una superioridad sagrada. Ahora que he vuelto a Alemania confirmo que ese mismo sol casi se ha vuelto a marchar. A ese sol rinde honores su poema Die Sonne el poeta Georg Trakl, y a la vez, presenta su admiración a la belleza del bosque, a los animales que esta posee, al ser humano que vive en él y de él (cazador o pastores). En estos versos podemos sentir un cuadro tipicamente bucólico, y si nos compenetramos a desmenuzar el lenguaje de amor a la pachamama que enzalsa el texto, me atrevería a señalar que habla de la sostenibilidad del medio ambiente: „hermoso es el bosque, el animal, el hombre, cazador o campesino“, se lee en el segundo y tercer verso de la primera estrofa.

En la segunda estrofa un pez rojo saca la cabeza de la alberca, mientras el pescador se mece silenciosamente sobre su barca bajo un cielo redondo que imaginamos azul, tan igual como el color de la barca del pescador. Volvemos aquí a lo que decía más arriba: el poeta describe un paisaje dotado de gente que vive de los frutos de la naturaleza: un pescador, un cazador, un pastor.

Pero de pronto, en la tercera estrofa, aparece la maldad y la bondad, cuando declina la tarde mientras lentamente van madurando los racimos de uvas, las semillas, los granos. En la última estrofa, cuando ya se ha hecho de noche, el caminante camina en silencio mientras se mete en la garganta de la oscuridad el sol.

Die Sonne / El sol es un bello poema al astro rey. Sus colores me iluminan y me atrapan. La oscuridad me devora. Leamos abajo el poema y más abajo la traducción que he hecho. No se olviden que una traducción es una mala fotocopia. Sonoridad y ritmo se pierden, los que traducen no los pueden atrapar, porque son libres.

DIE SONNE

por Georg Trakl

Täglich kommt die gelbe Sonne über den Hügel.
Schön ist der Wald, das dunkle Tier,
Der Mensch; Jäger oder Hirt.
Rötlich steigt im grünen Weiher der Fisch.
Unter dem runden Himmel
Fährt der Fischer leise im blauen Kahn.
Langsam reift die Traube, das Korn,
Wenn sich stille der Tag neigt,
Ist ein Gutes und Böses bereitet.

Wenn es Nacht wird,
Hebt der Wanderer leise die schweren Lider;
Sonne aus finsterer Schlucht bricht.

EL SOL

Por Georg Trakl
(traducción: Jose Carlos Contreras Azaña. Karlsruhe. Setiembre 2010)

Diariamente viene el amarillo sol sobre el monte
Hermoso es el bosque, el oscuro animal,
el hombre, cazador o pastor


rojizo sube el pez a la superficie verde de la alberca.
Bajo el cielo redondo
Viaja en silencio el pescador sobre su barca azulina.


Lento madura la uva, la semilla,
cuando el día cae en silencio
lo bueno y lo malo se prepara.


Cuando se hace de noche,
en silencio levanta el caminante sus pesados párpados;
el sol se parte en la oscuridad del barranco.
Arriba, entrada al pueblo de Kapikiri. Abajo, observando el mundo ancho y ajeno del lago Bafa (que no se ve en la foto); detrás, el sagrado monte de Latmos conocido como los cinco dedos. Foto: Literatambo. Setiembre 2010.


(1) Más sobre Kapikiri: Kapıkırı Herakleia am Latmos
(2) Más sobre el monte Latmos Beşparmak Dağları
(3) Más sobre el lago Bafa: Bafa-Sees

jueves, 9 de septiembre de 2010

CINE SOBRE GENTE DE CINE: DAS LEBEN IST ZU LANG (LA VIDA ES DEMASIADO LARGA)

Abajo, el afiche de la película alemana „Das Leben ist zu lang“ del director Dani Levy. Arriba, la portada del libro Historia del cine mundial de José María Caparrós Lera.


La dirección cinematográfica conlleva unos conocimientos técnicos y una participación personal del director (...). Nada es quimicamente puro. Ninguna película es neutral. Ni siquiera los cuentos infantiles llevados a la pantalla se escapan de la visión personal del director.


Carmen Deltoro Lenguazco

El cine: otra dimensión del discurso artístico


Por Jose Carlos Contreras


Cine que habla de la gente de cine. Eso es la película „Das Leben ist zu lang“, una comedia donde se combina el humor negro y el lenguaje onírico rubricado por la personalidad del director Dani Levy, asunto que a muchos de los espectadores deja al final de la presentación algo despistados.


El argumento a grandes rasgos es como sigue: un casi fracasado director de cine de origen judío, Alfi Seliger (el alter ego del director), para no ser pillado, se ve obligado a colgarse de la ventana de los servicios de la casa de un magnate del séptimo arte que celebra una fiesta -cuya mujer minutos antes le ha conminado a hacer el amor- pero al no poder sostenerse cae de pronto sobre un coche de lujo y desde ese momento nace un paseo onírico a través de su vida futura y dentro de su familia compuesta por su mujer prisionera de la crisis de los cuarenta y aburrida de su papel de madre que trabaja sincronizando películas; un hijo que se masturba viendo afiches de artistas de Hoolywood; una hija en plena pubertad que desea tener otro padre, una madre que trata de saldar las cuentas del pasado con su hijo (el director) apoyándole en sus anhelos de hacer cine; además en el film aparecen personajes como artistas creídos de tener sobrado talento, productores arrogantes, actrices que confunden la realidad con la ficción, en fin, un sinnúmero de personajes vinculados al séptimo arte que destapan graciosamente y con ironía la vida que se cuece detrás de bastidores mostrando la cara más humana y fea de nuestros super héroes de la pantalla gigante.


Temo decir que la película sólo pueda entenderse en Alemania. No sé como enfrentaría su lenguaje cinematográfico un espectador chino o mexicano. Además hay sendos diálogos donde brotan una serie de contextos linguísticos propios de la realidad histórica alemana, que al doblarse para otras geografías deben de saber a harina de otro costal. No lo sé, temo equivocarme, porque para eso están los traductores. Pero en sí la traducción ya es una mala fotocopia.


Decía que nuestro personaje estaba colgado en la ventana de los lavabos del productor, quien tiene la manía de leer en la letrina los guiones que le mandan. Entonces al no poder sostenerse, o para ser más justos al guión, la mujer del magnate cierra la ventana, cae sobre el coche de lujo estacionado en la casa e inicia un viaje que no sabe si es cierto o falso. Nuestro personaje deambula en las fronteras del paroxismo y desde allí sale de la parrilla una historia como una moto de carrera contándonos sus sueños, sus miedos y sus complejos de director: el productor le ofrece hacer un film con el guión que le ha entregado porque lo ha leído al padecer una diarrea. Más tarde se entera que su guión será una serie para una cadena televisiva alemana, él se molesta, pero ya ha firmado un contrato sin leer las letras pequeñas. Vuelve a sufrir un colapso vital, visita a un gurú, y ve a su mujer besándose ardientemente con su amante, entonces decide suicidarse en un hotel, pero falla en el intento porque el camarero del hotel lo ha descubierto. Su mujer le dice que ha estado tres días en coma tras despertarse del intento fallido de tomarse un cóctel de pastillas y jarabes. De pronto se encuentra otra vez colgado en la ventana del magnate de cine y cae sobre el coche de lujo y la vida le da una segunda oportunidad de vivir para no tropezar en los errores que cometiera antes de caer sobre el coche de lujo.

El cine está obligado a distorsionar la realidad como en la buena literatura. Das Leben ist zu lang, „La vida es demasiado larga“ es una comedia con mucho humor, pero que a veces puede aburrir, porque me da la sensación que el director tuvo que cortar muchas cosas de sus diálogos originales. Ya se sabe que el cine es una práctica de montaje en donde la organización del material y de la historia no es solo visual sino conceptual. El cine es un discurso artístico que pude ser desmadejado sensorialmente por cuantas mentes lo miren. El film alemán es una película divertida, pero esperaba más, le falta un no se qué, basta verla solo una vez, empero pertenece a la categoría de las recomendables, porque Levi, su director ya ha confirmado que es un grande, sino pues vean „Alles auf Zücker!“ o „Mein Führer“. Aunque con este film de 87 minutos no llegue al nivel de las anteriores.

martes, 7 de septiembre de 2010

MANUEL AZAÑA EN CÁDIZ

Arriba, portada de uno de los libros sobre Manuel Azaña que compré en Cádiz. Abajo, foto de un jovencísimo Mario Vargas Llosa durante su visita a una de las bodegas de Sherry de Jerez de la Frontera en 1974. Más abajo, caída de sol en la Costa de la Luz en setiembre de 2010. Fotos: literatambo.

„Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar“

Manuel Azaña


La cultura no está en los genes

Lewontin

„El centro del mundo“, como dice Pedrito, el personaje de „Los viejos amigos“ del escritor español Rafael Chirbes, se ha convertido para mí, en estos días, la Costa de la Luz, en Andalucía, al sur de España. Andalucía es siempre un exquisito encuentro para el ejercicio de viajero. Y quizá también un bonito lugar para morir: si es que los vivos tienen la facultad de barruntar el lugar del gran día.


Volver al mar (para mí la mar es una hermosa fiera femenina vestida de azul porque he sido marinero) ha resultado una húmeda y maravillosa sensación que me ha dejado el cuerpo salado de recuerdos: „Alguien acaba de caminar sobre mi tumba“ leo en „El mar“ del irlandés John Banville, esa novela poética que me he comido de un bocado compuesto por pata negra, donde un hombre, tras la muerte de su mujer, regresa a recoger las cenizas de su infancia en un pueblo costero. En Jerez de la Frontera, ciudad aromatizada de Sherry, caballos y motos, y que no está justamente en la costa, he recogido los pasos de la más maravillosa amiga que haya conocido y que me lleva la delantera al más allá. La muerte como el amor es inverosimil, el recuerdo sí. Por Jerez caminábamos un día de hace muchos años hablando de las igualdades del ser humano y de las desigualdades del mundo.


Recorriendo lugares cercanos a Jerez, entre Medina Sidonia y Caños de la Meca, esa amiga me hablaba de Rosa Luxemburg (1), Otto von Bismarck, de Johann Wolfgang von Goethe, y de lo maravillada que estaba por la literatura de Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y de un librito que lleva como título „Réquiem por un campesino español“ de Ramón J. Sénder (2).


Haber vuelto a la Costa del Sol ha sido una reconfortante medicina. Mares y playas, sol y dunas, tumbado en la arena como una morsa bajo un parasol me han venido a la mente las aguas de otras playas que visité, las del Pacífico y el Caribe no las olvido, pero resulta que a unas horas de Cádiz, en Tarifa, uno se puede bañar tanto en el Mar Mediterráneo como en el Océano Atlántico en un cerrar de ojos. Allí está la línea imaginaria que divide las aguas de un mar y un océano que caben en una mano abierta. Desde este punto se siente África más cerca. Se respira el viento de la libertad. Desde ese punto quizá Paulo Coelho haya escrito algunas páginas de su libro „El Alquimista“ y desde ese punto hasta se puede ver Tanger e imaginarse caminando orondo bajos los árboles la silueta de ese gran escritor de nombre Juan Goytisolo, cuyo nombre lleva la biblioteca en castellano de la esa ciudad marroquí. Más allá, en suelo de Al Andaluz, en la Playa Santa María de Cádiz, una bilbaina me enseñó la obra que leía: La Pasión India, libro que aborda el tema de la vida de otra de las mujeres fascinantes que haya pisado suelo de Andalucía: Anita Delgado, aquella chica guapa que dejó boquiabierto un día a un marajá que se la llevó a la India para desposarla entre elefantes y joyas.


Recorrer las esquinas andaluzas me han vuelto a empaparme de los versos de Juan Cobos Wilkins. Biografía impura es un libro sumamente arrollador para solo leerlo una vez: lo sigo releyendo con la misma admiración que me regalaron sus páginas desde la primera lectura.


Un adolescente hace la maleta

para largarse lejos de todo esto.


¿Qué lleva?

No precisa

más que ir metiendo las nubes (3)


Arriba en la foto un tonel con la firma del Premio Nobel de Literatura 1998 José Saramago, conservada en las bodegas Tío Pepe de Jerez de la Frontera . Abajo gente bebiendo copas en la centrica calle San Francisco de Cádiz, en la Marisquería Joselito. Fotos. literatamabo 2010.

Supongo que un turista quiera comerse en un día una ciudad con su cámara digital, mientras quien les escribe trata de saborear con su lente de viajero las sonrisas de las gentes y las tristezas de la noche con una parsimonia propia de tortuga. Cádiz no ha sido la excepción, pero me ha maravillado la exquisitez de sus librerías, a comparación de Jerez, que en su calle principal no se encuentra ninguna y el viajero se pierde en una aburrida hilera sin fin de tiendas de ropa y de calzado. Parece que a la cultura en Jerez se le ha dado las callecitas perdidas en el extrarradio de la ciudad. Menos mal que las firmas de Rafael Alberti, José Saramago y Mario Vargas Llosa en unos barriles de jerez que vi cuando visitaba unas bodegas de esa localidad me alegró la tarde. Valga pellejo.


Pero la tarde prometía más, volviendo a Cádiz, en una de sus calles me reencontré con la palabra de Don Manuel Azaña. En una librería el joven que me atendió me puso en la mesa como si se tratasen de ases que sacaba de la manga sendos libros de este escritor, estadista, pensador y político. Me llevé dos, entre ellos „Memorias políticas y de guerra“ Diario-discursos 1932. Leerlo entre Tarifa y Puerto de Santa María, entre Jerez y Frankfurt ha sido un placer. Nunca había leído discursos políticos de tanto nivel literario, a los que no le falta ni le sobra una coma, y sobre todo, el adjetivo con el sustantivo se mezclan maravillosamente como un pie en el zapato.


El tomo que adquirí de „Memorias políticas y de guerra“ de Manuel Azaña, es el segundo, y aborda sus diarios y discursos como Jefe de Gobierno y Ministro de Guerra de España escritos entre el 4 de enero y el 22 de julio de 1932.


Entre los temas que abarcan sus páginas están la reforma de los cuerpos militares españoles y la reducción de sus efectivos; la autoridad indeclinable del gobierno, el alejamiento del ejército de la política y diarios y discursos que recogen los incidentes de los crímenes de Castilblanco, donde fueran muertos cuatro guardia civiles en manos de manifestantes. Sanjurjo que es el jefe superior de la Guardia Civil es destituido, y Azaña barrunta su conspiración, lo que sucede mediante un levantamiento militar en Sevilla el 10 de agosto de 1932 que acaba en fracaso. En la página 542 y 543, en una nota, el editor indica que el Diario de Manuel Azaña, en lo que respecta al año 1932 termina el 22 de julio y no vuelve a reanudarse hasta el día primero de marzo de 1933. Lo que deja en claro o, quizá en duda, que Manuel Azaña se encontrase tan ocupado „que no me lleva tiempo para llevar este diario“ (4).


En el libro sí se pueden leer sendos discursos de Manuel Azaña pronunciados después del 22 de julio de 1932: Discurso del Presidente Azaña en la sesión de las Cortes del 10 de agosto de 1932, informando a los señores diputados del levantamiento militar producido ese mismo día en Madrid y en Sevilla capitaneado por el General Sanjurjo, Director General de Carabineros. Asimismo un discurso pronunciado el 11 de agosto dando cuenta el fracaso total de la sublevación y otro del 18 de agosto de 1932.


Hay un párrafo de la página 511 que me llama la atención en el Diario de Manuel Azaña del día 15 de julio, donde escribe que ha llegado tarde al Consejo de ministros. Y dice que está mal de salud, y que no miente, porque se encuentra muy derruido por dentro. Escribe que Casares dijo:


- El Presidente va perdiendo el buen humor.

- No puede perder lo que no tiene –repuso Prieto.

(Se engaña y me conoce mal)


Manuel Azaña, quien todavia sigue en el exilio para muchos y otros dicen que le dejen en paz en Montauban (porque el quería ser enterrado donde mueriera) localidad francesa donde murió, fue un gran ensayista, orador y escritor español. Azaña nació en Alcalá de Henares el 10 de enero de 1880. Su infancia estuvo marcada por la tragedia. A los nueve años perdió a su madre y un año más tarde a su padre, lo que le llevó a intentar vencer la soledad mediante la lectura. Su carrera intelectual es meteórica. A los dieciocho años ya es Licenciado en Derecho y dos años después obtiene el doctorado.(5)

Manuel Azaña como escritor ganó en 1926 el Premio Nacional de Narrativa de España y como hombre de prensa fue una de las figuras más leídas de los años veinte. Su libro más conocido es La velada de Benicarló. Su fascinante pluma engatusa, eso es lo que siento al leer a este ínclito personaje español del siglo XX que trató de modernizar a su país, y vio al individuo como sujeto de derechos y a la nación como marco en el cual el hombre libre cumple su destino.


Azaña sigue siendo más actual que nunca, abordó temas en donde dejó claros planteamientos como por ejemplo en el campo de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, el modelo territorial o las relaciones entre la Iglesia y el Estado. En fin, a este autor hay que leerlo obligatoriamente para entender su tiempo, y sobre todo deben de leerlo los españoles para que entiendan sus límites y su ahora. He vuelto a poner los libros de Azaña en mi mochila porque mañana salgo a Turquía. El Mar Egeo será está vez testigo de mis placeres literarios.

Arriba, imagen de un plato sumamente vitaminoso servido en un restaurante de Tarifa. Abajo, un plato de calabacín en casa, en Karlsruhe, disponiéndome a leer un libro sobre Turquía a pocas horas de salir para allá. Fotos: literatambo 2010.


(1) Página de la Fundación Alemana Rosa Luxemburg Rosa-Luxemburg-Stiftung


(2) Réquiem por un campesino español; Ramón J. Sénder


(3) Un adolescente hace la maleta. Biografía Impura. Página 43. Juan Cobos Wilkins. Fundación José Manuel Lara. 2 Edición.2009.


(4) Manuel Azaña escribió lo que que apunto el 23 de octubre de 1931. Lo que supone que a partir del 22 de julio de 1932 deja de escribir el Diario por parecidas circunstancias. Aunque tengo mis dudas. Memorias políticas y de guerra. Volumen 1. Página 379.


(5) Manuel Azaña. La memoria republicana. Antonio J. Martínez.Noviembre de 2007.

Público.es - Manuel Azaña, la memoria republicana

miércoles, 25 de agosto de 2010

EL POETA SUIZO ROBERT WALSER, LA NIEVE Y LA LUNA


Arriba portada de la novela "Der Gehülfe" de Robert Walser. Editorial Suhrkamp www.suhrkamp.de



„La literatura, como decía Mauriac, constituye el puente

entre la infancia y la muerte. Tiene razón, no hay ninguna duda.

La infancia es una fuente de riqueza interior y de enseñanza,

la muerte una fuente de preocupación y de angustia“.



Elie Wiesel


„Para crear, me he destruido; tanto me he exteriorizado

dentro de mí, que dentro de mí no existo sino exteriormente.

Soy la escena viva por la que pasan varios actores

representando varias piezas“


Fernando Pessoa

Entre todas las alegrías, la absurda es la más alegre;
es la alegría de los niños, de los labriegos y de los salvajes;
es decir, de todos aquellos seres que están más cerca
de la Naturaleza que nosotros.

José Martínez Ruíz, Azorin


Por Jose Carlos Contreras


Hoy el cielo de la noche del sureste alemán ha estado acicalado de una imponente luna llena. Las lunas llenas tienen la vocación de no dejarme dormir, y la mitología, que ha sido una de mis debilidades infantiles, me crearon muchas veces un aferrado miedo a la licantropía. En luna llena veía al hombre lobo por todas partes. Cosas que ahora me hacen reír, incluso porque quizá las lunas llenas que veía en mi niñez hayan sido distintas a las de hoy: antes las veía duplicadas en el espejo del Océano Pacifico, hoy las observo a la distancia al paso del río Rhin o encima de la silueta de la Selva Negra. La luna de esta noche me ha traído a la memoria el poema „En la oficina“ del poeta suizo Robert Walser, ese poema que empieza así:

„Der Mond blickt zu uns hinein / La luna nos mira desde afuera“.

Pero esa luna blanca, además, me ha trasladado al ampo de la nieve, sobre la que un día de navidad fuera encontrado muerto el poeta Robert Walser. No sé si esa noche habría luna llena, pero luna llena y nieve poseen una presencia mágica antípoda: el blanco de arriba y el blanco de abajo. Además, contemplar una luna llena reflejada en la claridad de la nieve es una imagen extraordinariamente bella, de la que Hermann Hesse ha dejado páginas gloriosas. Sobre la nieve se quedó dormido para siempre Robert Walser, poeta que en vida escribió mucho y sufrió mucho, se sintió mal al padecer la falta de favoritismo de los lectores que estuvieron más inclinados a la lectura de otros escritores de su tiempo, por eso, y quizá por otras cosas, Walser decidió pasar sus dos últimas décadas de vida encerrado en un manicomio estando más lúcido que nadie.


A veces la gran literarura se escribe con dolor, y sobre todo con el dolor que se va atiborrando en el alma empujado por las fuerzas ocultas de la existencia. Para mí Robert Walser es un ejemplo total del escritor que se entrega por completo a su oficio, a su pasión, a pesar de ese final absurdo y a la vez tan poético que lo dejó petrificado en la nieve, imagen que ha quedado petrificada en la memoria de millones de sus admiradores. Yo no soy nadie para juzgar mi vida o la vida ajena. Nadie es lo suficientemente lúcido para desentrañar el arcano que es la vida y juzgar asimismo sus avenidas que a cada minuto cambian. Martin Walser lo sabía y se durmió para siempre mientras en alguna casa suiza se cantaban los villancicos más entrañables una noche de 1956. Martin Walser me recuerda mucho al poeta alemán Friedrich Hörderlin (1) y a Roberto Bolaño. La literatura de Martin Walser fue admirada por Kafka, cuya literatura ligan los hermeneutas con Walser (2) y Canetti también reconocía su fascinante pluma. Igualmente la obra de Walser es una de las favoritas de ese grandilocuente escritor español con nombre tan hermoso: Enrique Vila-Matas.


Acabo de leer los versos de Walser en medio de esta loca luna llena y en medio de este verano vacacional de agosto de 2010 que pronto me llevará a tierras andaluzas y luego a las montañas turcas, mientras tanto, leo y releo, tantas cosas leo que sería tonto vanagloriarme, ya que la lectura y la relectura me lleva a comprobar tristemente cada día la gran ignorancia que abarca mi cerebro chato.

El poema que he traducido en esta oportunidad contiene 15 versos. La traducción, que indudablemente es una mala fotocopia, se aparta definitivamente de la sonoridad del idioma alemán al ser traducido al castellano. Pero el mensaje de ninguna manera se afecta por ese cambio. El poema „En la oficina“ aborda la existencia de un funcionario o un empleado adscrito a su oficina (aunque la imagen del empleado puede sencillamente ser utilizado para cualquier ocupación). Walser era un empleado bancario, pero un empleado algo fuera de lo común, porque se dedicó más a su oficio literario y fue conocido por su costumbre de andar cambiando de casa. Estos versos me recuerdan a Kafka, porque era jurista y funcionario en su amada y odiada Praga. También a Fernando Pessoa, que pasó parte de su vida en una oficina en Lisboa, y, a algunos personajes burócratas de los estupendos cuentos del peruano Julio Ramón Ribeyro (3)

En esa oficina, donde está sentado nuestro personaje ingresa la luna que lo mira como un pobre criado que trabaja bajo la mirada severa de su jefe. En el poema aparecen imagenes que describen con ironía el estado de riguroso sometimiento que padece. Entonces la luna sumerge la cabeza de nuevo en el verso once como una herida de la noche, contraponiéndose a la imagen romántica que se tiene de ella en la cultura occidental. Igualmente las estrellas son vestidas con un ropaje raramente usado en la literatura: son gotas de sangre. Y finalmente nuestro personaje rodeado por las cuatro paredes de su oficina acepta su condición en silencio porque para eso lo han hecho. Aquí el poema. Va por ustedes.

IM BUREAU

Robert Walser

Der Mond blickt zu uns hinein,
er sieht mich als armen Kommis
schmachten unter dem strengen Blick
meines Prinzipals.
Ich kratze verlegen am Hals,
Dauernden Lebenssonnenschein
kannte ich noch nie.
Mangel ist mein Geschick;
kratzen zu müssen am Hals
unter dem Blick des Prinzipals.
Der Mond ist die Wunde der Nacht,
Blutstropfen sind alle Sterne.
Ob ich dem blühenden Glück auch ferne,
ich bin dafür bescheiden gemacht.
Der Mond ist die Wunde der Nacht.



EN LA OFICINA


Robert Walser

Traducción: Jose Carlos Contreras Azaña. Karlsruhe 2010.


La luna nos mira desde fuera
y me ve como un pobre criado
bajo la mirada severa de mi patrón.
Me rasco el cuello con temor
rayos solares que duran una vida
no he conocido nunca.
La escazes es mi destino
verme obligado a rascarme el cuello
bajo la mirada de mi patrón.
La luna es la herida de la noche,
gotas de sangre son todas las estrellas.
Como la próspera ventura está alejada
me han hecho para ser modesto.
La luna es la herida de la noche


(1) Johann Christian Friedrich Hölderlin nació el 20. März 1770 en Lauffen am Neckar; y murió el 7. Juni 1843 en Tübingen.



(3) De Julio Ramón Ribeyro, recomiendo la lectura de sus cuentos, entre ellos el cuento „Silvio en el Rosedal“.

miércoles, 11 de agosto de 2010

EL CONCIERTO (DAS KONZERT): EXCELENTE CINE EUROPEO


Arriba afiche de la película Das Konzert del director Radu Mihaileanu.


„He oído decir que la única manera de cuidar el ánimo es manteniendo templada la cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro".

Enrique Vila-Matas en "Dietario voluble"




Ya era hora que me rindiera al cine nuevamente. Ya estaba perdiendo las esperanzas de encontrarme con al menos alguna buena película en este primer semestre de 2010, una que atravesara la línea de lo muy regular o regular y me devolviera la esperanza de que ver cine no es sólo pagar tu entrada, sentarte en tu butaca tranquilito sin decir ni pío, antes, leer la críitica de la prensa, escuchar algunos comentarios de amigos, dejarte manipular por los folletos de las empresas de cine que te llenan de maravillas sobre las películas que venden, ya era hora de romper con todo ese hechizo porque eran para mí casi seis meses de sequía y de seguir viendo películas regularonas, o, por allí, aguna que otra rozando lo bueno, hasta que me toqué con Das Konzert / El concierto del director rumano-francés Radu Mihaileanu, y el encanto por el cine ha vuelto a tocar la puerta de mi casa.


Con el respeto que se merecen las 30 películas que he visto este semestre, donde he sentido el gran trabajo de directores, artistas, productores, etc. Con el respeto que se merecen todas las gentes que trabajan alrededor del séptimo arte, escribiría con mayúsculas en estas líneas del presente párrafo que acabo sencillamente de ver una película que no dudo en calificar como más que una buena película.


El guión a veces raya la exageración de los estereotipos sobre la población rusa, pero, cuidado, sólo se trata de un encantador humor negro. El film posee algunos segundos que sobran, algunos momentos que se han hecho, seguro, para atrapar al público menos cinéfilo, o mejor dicho al acostumbrado a ver ciertas películas a las que no me atrevo a perder mi dinero. Hay demasiada ficción en Das Konzert, un argumento no apto para analíticos, muchos tópicos desparramados desde Moscú a París, algunos errores en el tiempo que caen en el absurdo, cosas que no encajan para el espectador analista, sarcasmo contra el comunismo en donde el capitalismo también se ve vapuleado, osea una película que arriesga en un envidiable lenguaje cinematográfico lleno de comicidad, sensibilidad, música, humor, absurdo y sobre todo demasiada ficción, pero de eso se trata, de ficcionar, y de hacerlo de una manera en la que el espectador navegue como en un río a través de la trama del film.


En la película Das Konzert, te ríes, y también te pones triste, hasta lloras: quizá la música deTchaikovsky, especialmente ese concierto de violín en Re Mayor Op. 35 juega un rol preponderante porque sirve de colofón para desentrañar una historia inverosimil pero sumamente tierna y a la vez atroz, y de cualquier manera bien estructurada. El film El concierto, repito es cine de kilates, pertenece a esa camada de películas de colección y aptas para ser vista más de una vez y de recomedar hasta el hartazgo.


El argumento es sorprendente, ya lo decía, absurdo y genial: Andrei Filipo era el mejor director de orquesta de la Unión Soviética en el época de Brezhnev, pero lo degradan por no echar a los músicos judios que tocan bajo su dirección. Entonces lo echan a él de la famosa orquesta Bolshoi y tiene que sobrevivir de limpiador de la sala que reúne a la misma orquesta. Igual suerte corren sus músicos que sobreviven haciendo otros trabajos en diferentes puntos de Moscú. Tres décadas más tarde, cuando limpiaba la oficina del director de la orquesta Bolshoi, Andrei Filipo lee un fax que acaba de enviar de París el administrador del Teatro de Chatelet invitando a la orquesta Bolshoi a un concierto. En ese momento Andrei Filipo comienza su viaje al pasado y tiende una cortina de venganza que aflorará con los días: decide reunir a todos sus músicos que tocaron con él hace treinta años y logran, usando una serie de artimañas, presentarse en París y conquistarla. En el film corre una historia paralela sobre la procedencia de los padres de la violinista que acompañará a la orquesta de los músicos impostores. A la vez salen a relucir una serie de pequeñas historias de algunos miembros de la orquesta estando en la capital francesa. El concierto que dan es grandioso y logran meterse al bolsillo a todos los públicos del mundo.


Hacía seis meses que no veía una película excelente: me recordó la plasticidad y belleza de la película japonesa Nokan (1) o, una más pasada, el maravilloso film La vida de los otros. Das Konzert (2) es encantadora y hay que verla tranquilito, sin buscar los errores, sino dejarse abrasar por el caluroso beso de la ficción.



(1) NOKAN / DESPEDIDAS: EXCELENTE CINE JAPONÉS


(2) http://www.konzert-derfilm.de/

jueves, 5 de agosto de 2010

ELIAS CANETTI, VALLEJO E HIROSHIMA




Arriba la portada del libro „Auto de fe“ de Elias Canetti; al lado, foto de César Vallejo.



„Contra el Fukú hay que cruzar los dedos y decir zafa“


Junot Díaz

La Maravillosa vida breve de Oscar Wao



„Hay golpes en la vida tan fuertes... yo no sé!“ escribió el poeta peruano César Vallejo en uno de sus poemas más conocidos: „Los heraldos negros“. Nefasto es el recuerdo que se avecina a mi puerta, porque este 6 de agosto se cumplen 65 años del lanzamiento de la bomba de Hiroshima: un tema tabú entre las víctimas y sobrevivientes. Un asunto que vuelvo a leer en todos los medios de prensa y que una voz como la de Hideto Sotobayashi, sobreviviente de esa hecatombe, lo recuerda, despellejando al silencio en respuestas entrecortadas en un reportaje que publica el diario alemán Süddeutsche Zeitung de la ciudad de München (1).


Hay impulsos ocasionales e inesperados que pueden dar una orientación a la vida“, leo en la página 28 del maravilloso libro „Auto de fe“. Eso de maravilloso no es una exageración, es simplemente una verdad tan igual como el teorema de Pitágoras que dice que en un triángulo rectángulo, el cuadrado de la longitud de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos:

c² = a² +b²


„Auto de fe“ es un libro fundamental para adentrarse en la literatura de Elias Canetti. La vez pasada, cuando conversaba sobre este autor, la persona que me escuchaba me mencionó el libro „La sombra del viento“ de Carlos Ruiz Zafón, cuando le contaba la aventura del chiquillo lector que se queda a pasar la noche en una inmensa librería para tratar de leer los diez mil volúmnes que alberga. Pero la oscuridad se lo impide y se pone triste, luego descubre con terror que por la noche los libros son hojeados por fantasmas. Diez mil libros y sobre cada uno un fantasma acluclillado (2).


A mi interlocutora le dije que leer a Carlos Ruiz Zafón es maravilloso (al menos el libro mencionado), pero le invité amablemente a probar suerte con Canetti y que la próxima nos encontraríamos para hablar no sólo de Ruiz Zafón o Elias Canetti, sino también sobre las pequeñas cosas de la vida, porque en las cosas más sencillas a veces se esconde la gran filosofía y porque „hay impulsos ocasionales e inesperados que pueden dar una orientación a la vida“.


No quería hablar sobre Canetti, pero el texto con que comienzo esta escritura me recuerda un poema de W. H. Auden „Funeral Blues“. Un poema tan triste como cuando un padre entierra a su hijo o viceversa. Toda muerte produce tristeza, pero esa tristeza, que es parte de nosotros en cualquier momento de nuestra existencia nos demuestra que hay algo sumamente dialético a la tristeza entre nosotros: la risa, la felicidad, la alegría, la algarabía, el regocijo, la buena suerte. Y eso lo sabemos porque conocemos su antípoda. „Funeral Blues“, me arrastra irremediablemente al poema tristísimo „Llanto por Ignacio Sánchez Mejía“ de García Lorca, y este a „Poema 20“ de Pablo Neruda, y este a „Ars vivendi“, de Juan Cobos Wilkins, y este a „Un hombre pasa con un pan al hombro“ de César Vallejo, y así sucesivamente hasta llegar a „!Adios! de Alfonsina Storni o „Mi piano azul“ de Else Lasker-Schüler.


Este último poema trata sobre un piano solitario escondido en un sótano porque arriba se despanzurran los hombres en plena Segunda Guerra Mundial, y a eso quería volver, porque le voy dando rodeos a la tristeza y al recuerdo, porque este 6 de agosto de 2010 se cumplen 65 años del lanzamiento de la bomba en Hiroschima y acabo de leer, decía, un reportaje a uno de los sobrevivientes de esa hecatombe Hideto Sotobayashi en el Süddeustche Zeitung. En aquel entonces Sotobayashi tenía 16 abriles y era un privilegiado entre los niños ya que en plena guerra muchos menores de edad estaban obligados a trabajar para la industria. El cuenta la anédocta de cómo se libró del trabajo y cómo llegó a ingresar al colegio, dice que los militares le preguntaron que dónde tendría un tercer ojo si Dios se lo diera, a lo que él contestó: en el dedo.


Cuenta además sobre el momento en que cayó la bomba. Recuerda que él estaba paradojicamente en la clase de química (hoy es químico de profesión, quizá por el amor odio que le produce el uranio). Recuerda además que rescató a su amigo Komyo, quien tenía, después de la explosión, una oreja colgando. Su madre murió tres dias después, a los 35 años de edad. Al final habla de sus miedos de una amenaza nuclear y del temor de que todos pendemos de un hilo cuando se habla de la existencia de un peligro atómico en el cual un dedo podría pulsar un botón y afectar a 6 millardos de personas. De eso tiene miedo Hideto Sotobayashi. Yo también. ¿Auto de fe? ¿Die Blendung? ¿Hiroshima? ¿Hay tantas preguntas qué responder?. De esas también tengo miedo.

Abajo les apunto el poema del poeta más más grande que ha dado la literatura en castellano: César Vallejo. Vallejo murió antes del inicio de la segunda guerra mundial, pero experimentó su tufo profético durante la guerra civil española.


LOS HERALDOS NEGROS


César Vallejo


Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!



(1) Hideto Sotobayashi: Ich überlebte Hiroshima


(2) Auto de fe. Elias canetti. De Bolsillo 2006. Traducción y edicißon de Juan José del solar. Página 29.

miércoles, 4 de agosto de 2010

SOBRE „DIETARIO VOLUBLE“ DE ENRIQUE VILA-MATAS, TALES DE MILETO Y LA PEREZA


A la izquierda, la carátula del libro „Dietario voluble“ de Enrique Vila-Matas. Editorial Anagrama http://www.anargrama-ed.es/ . A la derecha, el segundo teorema de Tales de Mileto. Fuente: http://symploke.trujaman.org/


„Lo más sabio es el tiempo, porque esclarece todo“


Tales de Mileto



„Cuando la pereza te hace infeliz, tiene el mismo valor que el trabajo“ leo en la página 80 del libro „Dietario voluble, un jugoso cuaderno de notas de Enrique Vila-Matas que encanta. Voy atravesando el ecuador del referido libro y a estas alturas, cuando me veo al espejo y me digo que desde el lunes gozo de vacaciones no dejo de cavilar con estas palabras talladas a rajatabla venidas al recuerdo del escritor nacido en Barcelona y que fuera provocado por el recuerdo de Oblómov en la frase de Jules Renard: „Cuando la pereza te hace infeliz, tiene el mismo valor que el trabajo“.


Dietario voluble me lo trajo de Málaga mi estimada Marta Maria, tras su visita a una escuela de idioma español para extranjeros. Espero que Marta, que procede de la tierra de Herta Müller, la premio Nobel de Literatura 2009, pronto tenga la oportunidad de leer tan alta literatura como produce Enrique Vila-Matas. El libro tiene en la portada una foto muy curiosa: reconozco la espalda del escritor, quien enfundado en una camisa oscura introduce cuatro dedos de su mano derecha en la parte superior trasera de sus pantalones, topando finamente su correa de cuero. La otra mano no se ve. Pero la foto impresiona porque me da la sensación que el escritor quiere sostener sus pantalones o quizá sea la manía física de apoyarse en algo mientras piensa en sus adentros.


Estos cuadernos de notas se pueden leer pausadamente, porque cada texto cambia de espacio y de tiempo, y el lector se pierde placenteramente a través de recuerdos, experiencias cotidianas, recuerdos de lecturas pasadas, sorpresas del día a día que el escritor vive. Sus opiniones seducen y te invitan a cavilar. Como ejemplos un par de líneas: „...es bien sabido que una minoría selecta hay una mayoría de imbéciles“( página 51). „Y es que ningún escritor es bueno hasta que aprende a corregir“ (página 52). „Si vas en taxi al aeropuerto, corres el peligro de que el conductor te machaque con cualquier emisora de radio fascista de esas que te insultan personalmente“ (página 156).


A mí me encantan estos cuadernos divididos en capítulos desde el 2005 hasta el 2008, sobre todo me ha hecho reír esa historia que cuenta cuando al escritor se le bloqueó el ordenador a tres horas de presentar unos textos a la imprenta, y aquel en donde aborda la obsesión que tiene el escritor por el incio de una novela y en la que además toca los más impresionantes inicios de novelas, ratificando lo que también siempre he sentido: el comienzo de la novela de Albert Camus, „El extranjero“ (aunque Vila-Matas diga que le había impresionado cuando era un infante) y, el cual no sé por qué me recuerda a las primeras páginas del capítulo „La Parte de Fate“, del libro 2666 de Roberto Bolaño. En ese mismo texto, Vila-Matas, habla igualmente del inicio grandioso de la novela Los Detectives salvajes; de Rayuela de Julio Cortazar y del Ulises de James Joyce.


Y ahora que han comenzado mis vacaciones de verano, las cuales me llevarán, entre otras latitudes interiores o exteriores, a volver a unos de los lugares más hermosos de Andalucía, Cádiz, la ciudad más antigua de Europa, en donde tengo previsto adentrarme una vez más al Parque Nacional de Doñana, a volver a tomar un buen Jerez desde la tierra del Jerez, en Jerez de la Frontera, y a recordar mis amores pasados recorriendo Puerto de Santa María, la ruta del toro, San Lucar de Barrameda, Tarifa y, quizá ,Conil de la Frontera. Y después de España y continuando mi periplo -de no hacer nada y olvidarme de „cuando la pereza te hace infeliz, tiene el mismo valor que el trabajo“- me iré a recorrer los santuarios que recorría el primer filósofo de la historia Tales de Mileto, considerado el iniciador de la indagación racional sobre el universo, allá por los montes de Turquía. Me escaparé por allí, con mi mochila, mi bolígrafo, mi libreta de apuntes y con las enormes ganas de tapar el sol con un dedo. Va por ustedes.