jueves, 3 de marzo de 2011

EL POETA FELIX CASANOVA DE AYALA Y SU NOVIA

Arriba, piedras rojas sobre piedras rojas: cualquier imagen poética unida al agua nos refresca la memoria para pensar la poesía de Félix Casanova de Ayala. Foto: literatambo. Orillas del lago Bafa, a los pies de las ruinas de Heraclea de Latmus, antigua cartografía de la Diosa Selene que nos cuenta la mitología griega. Turquía. 2010.

„Yo era verdaderamente como un ángel que,
arrojado de las delicias del paraíso,
cae en la más insignificante realidad“

Marcel Proust. „El busca del tiempo perdido“.
5. La prisionera.

“Sería falso decir que yo pienso;
más bien debería decirse: se me piensa.
Perdón por el juego de palabras. Yo es otro”.

Arthur Rimbaud.


Platón tenía entre manos echar a los poetas de la polis porque estos provocaban que se acelere la diástole y la sístole no racional del alma de los hombres. Desde entonces han corrido ríos de tinta para deshojar margaritas entre el ser y el no ser de la poesía. Eso me tiene sin cuidado, porque para mí leer poemas es uno de las aventuras más reconfortantes que existen. Hay un libro de poemas que me llegó a casa en 2007. Me la trajo Karin W. desde Castillo del Mar, en La Gomera. Desde entonces, cuando abro sus páginas, así lea un poema descargando denuncia social, humor negro, soledad y hable sobre piedras, huevos o veranos, siempre sale a relucir la luz, los montes, el mar y todo el paisaje de La Gomera: el libro pertenece al poeta Felix Casanova de Ayala (1915-1990), a quien le agradezco que gracias a su poesía disfrute de su ludismo gramatical, ironía, musicalidad, y estética heterodoxa. Y sobre todo, de mi ramplona costumbre de relacionar las cosas con lugares.

Muchos de sus poemas me encantan hasta el hartazgo; su soneto „El fantasma“ de 1946, por ejemplo, es uno de ellos; también el poema „Marina“ del libro „Paisaje contiguo“ (1952), „Cuarta dimensión“ de „La vieja casa“ (1953 y „España“ perteneciente a su libro „Oración para un nuevo día“ (1963). Además me llaman la atención los poemas „Capítulo II ( y por ese pueblo cruzó un hombre)“ y „Capítulo XIV Gavota en azul y rojo“ de su libro „Elegía aullada“ publicada en 1964, los cuales, debido a la escazes de tiempo y espacio, no abordo aquí. Igualmente despiertan mi admiración el „Poema cínico“ del libro „Conquista del sosiego“ (1959), al que me referiré más adelante, y „El visitante“ de su libro del mismo nombre publicado en 1975, el año que murió Francisco Franco.

A continuación apunto el „Poema cínico“ en tres partes, cosa que espero no moleste a sus herederos, porque una de las maneras de hacer que el arte del poeta Félix Casanova de Ayala perviva es regar con su poesía el universo.


POEMA CÍNICO

Félix Casanova de Ayala

Me gusta el hombro de mi novia.
La suave curva que se forma.
La forma breve que se curva.
Me gusta la tibia de mi novia:
ancha, dura, relumbrante, lisa...
Ah, cómo me gustan todos sus objetos:
sus gafas (un puerto negro, el sol)
y su gran bicicleta
por planetas de asfalto,
porque sus manos nadan bien en las capitales.
Me gusta
cómo le gusta el fútbol,
la manera de hacerse la risa en su misterio,
ir al cine con ella,
pasear con ella,
sentarnos en un bar, bailar con ella...
¡Es trasladarse a un tiempo de héroe!


El poema posee 41 versos, divididos en cuatro estrofas. El verbo reflexivo en presente del indicativo en primera persona „me gusta“ y el sustantivo „novia“ se repiten muchas veces. El primer verso del poema comienza mostrándonos todo el panorama del discurso poético: „me gusta el hombro de mi novia“, cosa que normalmente no se lee en otros poemas, más bien diría que casi siempre se lee: me gusta el cuerpo, el ojo, la mano, etc. de mi novia, de la mujer, pero al poeta le gusta el hombro de su novia „la suave curva que se forma / la forma breve que se curva“, inclusive la tibia de su novia. Al vate le gusta cómo le gusta el fútbol a su novia, con ella va al cine, va a bailar, y se siente un héroe mientras admira sus objetos: sus gafas, su bicicleta, su risa misteriosa. La primera estrofa tiene tanta ironía y a la vez forma parte de una declaración de amor poco acostumbrada a leerse: amor – tibia ancha, mujer – fútbol.


Yo salgo con mi novia de la mano.
Debajo del paraguas la pongo cuando llueve.
En una alcántara cae esta lluvia azul
o en el tiempo encarnado de la tarde.
Y hay una sala nocturna cantando dentro,
una avenida gris de cremalleras,
encristaladas fábricas con chimeneas de cristal
y motores mirando,
y pequeños departamentos con familias felices...

Mi novia tiene dos o tres complejos;
es muy interesante.
Y cuando el cielo brilla y tiene libre,
nos vamos a las afueras
para que el imponente sol
se haga salud, belleza, campo,
dulces canciones aprendidas
de hombre y mujer...


La imagen de la novia, en la segunda estrofa, sigue formando la base del poema , con quien el poeta va de la mano, y en se oficio de paseantes aparece la ciudad con sus fábricas y motores, y los novios son testigos de lo que los rodea e inclusive ven familias felices viviendo en sus departamentos. En la tercera estrofa el poeta indica que su novia tiene dos o tres complejos, pero no nos dice qué son, sino más bien los admira „es muy interesante“. Y aparece el sol como referente a la limpieza espiritual y corporal.


Pero la catedral está aquí mismo, enfrente
de Los Palacios, Los Bancos, Los Cines de la
capital.
Enfrente de nosotros está Dios.
Y en cualquier sitio puede ocurrir
un atropello, una muerte repentina...
O un matrimonio.


La cuarta y última estrofa del „Poema cínico“ cierra todo el discurso con un brochazo duro de realidad. Ante la admiración del poeta a su novia, vuelve a aparecer la ciudad con un „pero la catedral está aquí mismo, enfrente“ rodeado de bancos, cines y palacios y en cualquier lugar acecha la muerte. Y, ojo, el poeta explaya su humor en el último verso „o un matrimonio“. Con lo que podríamos relacionar que el matrimonio sea la muerte de la pareja, del amor o algo parecido. No está claro, pero se presta a esta interpretación, ya que en este última estrofa aparecen las palabras: catedral, bancos, Dios, atropello, muerte, matrimonio. Vocablos que me llevan irremediablemente a pensar en lo que escribió Fernando Pessoa en su Libro del desasosiego refiriéndose a un dicho de Leonardo Da Vinci: „no se puede amar u odiar una cosa sino después de haberla comprendido“ (1). El poema cínico, no es tan cínico, sino real, porque comienza con „Me gusta el hombro de mi novia“ y termina con „ (...) una muerte repentina... / O un matrimonio“.

Felix Casanova de Ayala nació en Santiago de la Gomera el 8 de enero de 1915 y sufrió las calamidades de la Guerra Civil cuando se encontraba en Madrid. En 1945 publicó sus primeros poemas en la revista tinerfeña „Mensaje“. En 1952 salió a la luz „paisaje contiguo“, a la que le siguieron un sinnúmero de trabajos, siendo el último „La destiladera“ que se publicó en 1988. Pero hay una aspecto sumamente humano en la biografía del poeta Felix Casanosa de Ayala, se trata de la inherente simbiosis y pleitesía entre un padre y a su hijo. Sucede que Casanova de Ayala vivió con profunda tristeza la muerte de su vástago, Félix Francisco (2), quien había empezado un trajín literario que se apagó con su fallecimiento en 1976 cuando tenía 19 abriles, desde entonces, Felix Casanova revisó la creación literaria de su hijo, y produjo, tras su muerte, conjuntamente con él tres libros. Una extraña e impresionante producción al alimón. ¡Hasta siempre maestro!


(1) Fernando Pessoa. Libro del desasosiego. Traducción de Perfecto Cuadrado. Capítulo 48. Página 60. Editorial Acantilado. Barcelona 2002.

(2) Abajo informaciones del hijo del poeta Félix Casanova de Ayala:
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26538/El_don_de_Vorace
http://www.generaccion.com/usuarios/10960/revive-rimbaud-canario

sábado, 19 de febrero de 2011

UNA POETA AUSTRIACA: CHRISTINE BUSTA

Arriba, portada del libro Der Atem des Wortes de la poeta austriaca Christine Busta. Su traducción al castellano sería: El aliento de la palabra, publicado por la editorial otto müller verlag

„Cuéntame quién fue ganesh,
Ganesh es hijo de shiva y de parvati,
también llamada durga o kali, la diosa
de los cien brazos


José Saramago
El viaje del elefante


„Es mejor ser un ser humano insatisfecho
que un puerco satisfecho; y es mejor ser
un Sócrates insatisfecho que un tonto
satisfecho“

John Stuart Mill


por Jose Carlos Contreras

El lunes pasado anduve recorriendo München, antes de arribar, las imágenes en la madruga de las estaciones de trenes en Baviera me sobrecogieron mucho. Al amanecer, una leve neblina decoró el resto de mi trayecto, cuadro que se despintó en los ojos porque me quedé dormido con un libro en las manos hasta que anunciaron que había llegado. Dormir en un tren es un placer si se tiene un buen libro dando calor al corazón. Sobre una estación de trenes, gente dormida, cartas en la madrugada y un grillo que entona un concierto desbaratando el silencio de alguien que quizá no concilia el sueño, o está a la espectativa o atento a algo que podría suceder, y, por lo tanto, se transforma en testigo de la noche, habla el poema „Signale“ de la poeta austriaca Christine Buste que acabo de leer y he tenido la torpeza ultrajante e irreparable, de traducirlo.

Ya se imaginarán mi desfachatez al opinar que traducir poesía es una oficio especulativo, a veces absurdo, y otras veces, desolador, empero demasiadas veces maravilloso, digo esto porque la traducción de un texto poético es como un crepúsculo, una sombra del sol sobre la tierra. En fin, no hay nada mejor que leer un poema en su idioma original, pero eso es imposible a veces, así que aquí va la fotocopia en castellano del poema „Signale“ de la poeta austriaca Christine Busta.

„Signale“ tiene tres estrofas y en sus ocho versos trasluce la magia de la noche en una estación de trenes, en este caso Nürenberg. El yo poético describe la soledad del lugar e indica que son las dos de la madrugada. Nadie baja de los trenes, y nadie sube, apenas se embarca el correo, mensajes de dormidos para durmientes. Nos da la impresión que nuestro personaje sufre insomnio, o espera algo o a alguien, y se desvela desde algún punto de la estación de Nürenberg que posee dos rieles y mucha soledad. O quizá no quiere dormir porque está atento a algún suceso que acaecerá pronto.

Los dos últimos versos hablan de la existencia de un grillo que arrebata la tranquila noche con su desapasible música. No se olvide que el grillo es un insecto de hábitos nocturnos. O, quizá su música sea el símbolo de alerta, de estar preparado a algo imprevisible. Es un grillo tan solo, un grillo solitario, y la persona que la escucha tal vez trata de descifrar su mensaje: „no te duermas“. Los dormidos del verso cinco del poema „Signale“ podrían ser cualquiera, tú o yo, ya que a veces muchos de nosotros estamos dormidos estando despiertos, e inclusive muchos caminan por las calles adormecidos, afectados, presa de alguna patraña colectiva que no nos deja ver la realidad de nuestro tiempo y nuestro entorno.

La imagen del grillo me lleva indefectiblemente a pensar en la pesadumbre del complejo de Metusalén que se percibe alrededor de la historia de Titono, la leyenda griega que nos cuenta que Zeus le regaló vida eterna a pedido de la diosa Eos, porque se enamoró de él y pidió que sea inmortal. Titono, hijo de Laomedonte, rey troyano, se hizo viejo y sufrió y no pudo morir. Como en la metamorfosis kafkiana, sufrió la transformación de hombre a chicharra. Desde entonces llora por las noches, como los grillos, pidiendo morir.

Christine Busta nació en Viena en 1915. En 1937 tuvo que abandonar sus estudios de germanistica en la universidad de Viena debido a estrecheces económicas. Un año más tarde trabajó como ayundante de profesora en la Academia de Comercio de Viena. Y terminada la segunda Guerra Mundial se desempeñó como traductora y gerente de un hotel ocupado por huéspedes ingleses. En 1946 se publicaron por primera vez sus poemas en el semanario Die Furche. Busta, antes de la guerra, ya era activa en el arte lírico. Más tarde llegaron diversas publicaciones y el reconocimiento. Entre sus obras liricas podemos mencionar: Jahr um Jahr, Das andere Schaf, Der Himmel im Kastanienbaum, entre otros. También publicó libros para niños como por ejemplo Die Zauberin Frau Zappelzeh y además prosa: Der Regenengel. Chistine Busta murió el 3 diciembre de 1987. Aquí el poema „Signale“. Va por ustedes.


SIGNALE

Christine Busta

Damals, um zwei Uhr nachts
im Bahnhof von Nürnberg:

niemand stieg aus oder zu,
man hat nur die Post verladen,
Botschaft von Schläfern für Schläfer.

Zwischen Gleisen und Weichen
eine verirrte Grille
schrie und schrillte und schrie.


SIGNALE

Christine Busta
Traducción: Jose Carlos Contreras Azaña. Karlsruhe. Alemania. 2011.

En ese entonces, a las dos de la madrugada
en la estación de Nürnberg:

Nadie bajó o subió,
sólo se embarcó el correo,
con mensajes de adormecidos para durmientes.

Entre las vías y el cambio de agujas
un descarriado grillo
chirrió y chilló y y chirrió.

jueves, 3 de febrero de 2011

FERNANDO PESSOA Y LISBOA EN EL CORAZÓN

En la foto, abajo, escultura de Fernando Pessoa, delante del café A Brasileira, en el barrio Chiado, Lisboa. Fuente fotográfica: http://www.minube.pt/ . Arriba, portada del libro más rico, raro, inacabado, múltiple de Fernando Pessoa: „Libro del desasosiego“ (Buch der Unruhe). Editorial Acantilado http://www.acantilado.es/


"Manche haben im Leben einen großen Traum,
und versäumen diesen Traum. Andere haben im
Leben nicht einen Traum und versäumen auch ihn.
Buch der Unruhe

„Algunos tienen en la vida un gran sueño y faltan
a ese sueño. Otros no tienen en la vida sueño alguno,
y a ese faltan también“
Fernando Pessoa


A Fernando Pessoa lo vi sentado, hace unos veranos, en la puerta del café A Brasileira, en Lisboa: estaba concentrado leyendo sus pensamientos vespertinos detrás de sus anteojos redondos e infinitos. ¡Cómo me hubiera gustado haber visto detrás de sus anteojos todo el universo mágico que él veía!. (2)

Antes, con mi largavista, lo había tratado de observar desde lo alto de la capital de Portugal: el castillo de San Jorge; pero no lo conseguí. Así que tuve que bajar, cruzar la Rua de Ouro, cerca de la Praca do Comércio y, caminar rumbo al barrio Chiado, donde, hasta comienzos del siglo XX, se juntaban los intelectuales portugueses, y donde él -en aquel entonces- también concurría.

Tengo que consefarlo: la luz de Lisboa me enamora cada vez que vuelvo buscando los pasos de don Fernando. Me subo a Barrio Alto, que tiene la visión más romántica y panorámica de Lisboa y me pongo a soñar los versos de Pessoa. Desde allí toco con mis dedos toda la belleza que exhibe esta ciudad extraña. Si quiero otear el atardecer de esta urbe, me empino sobre la torre del castillo de San Jorge. Desde allí contemplo la andadura del río Tajo, cuyas aguas -luego de atravesar Toledo, España- llevan como barcarolas las palabras del poeta que todavía están escritas en las singladuras que se van a perder al horizonte:

HORIZONTE (3)
Fernando Pessoa


O mar anterior a nós, teus medos
Tinham coral e praias e arvoredos.
Desvendadas a noite e a cerração,
As tormentas passadas e o mistério,
Abria em flor o Longe, e o Sul sidério
'Splendia sobre sobre as naus da iniciação.

Linha severa da longínqua costa ---
Quando a nau se aproxima ergue-se a encosta
Em árvores onde o Longe nada tinha;
Mais perto, abre-se a terra em sons e cores:
E, no desembarcar, há aves, flores,
Onde era só, de longe a abstracta linha.

O sonho é ver as formas invisíveis
Da distância imprecisa, e, com sensíveis
Movimentos da esp'rança e da vontade,
Buscar na linha fria do horizonte
A árvore, a praia, a flor, a ave, a fonte ---
Os beijos merecidos da Verdade.


Cuando pienso en Pessoa, por supuesto también pienso en Lisboa. En esa ciudad el poeta pasó casi toda su vida. Amó sus esquinas y plazas como a sus libros, amó las aguas del Tajo y las callecitas perdidas del barrio Alfama con todas sus fuerzas. Yo amo sus palabras convertidas en poesía, escritas por las bifurcaciones de su ser: él era tres en uno, Ricardo Reis, Álvaro Campos y Alberto Caeiro. Y cuántos más, venga a saber Dios.

Dicen que cuando los poetas se mueren se van al cielo, éste debe de haberse ido más allá del cielo, porque su poesía trasluce, a veces, tanta armonía, tranquilidad, aburrimiento, lontananza, contemplando pasar el sol o una hoja seca sobre la corriente de un río. Eso es Pessoa.

Mucho cuidado al leerlo. Recomiendo una caída de sol, o una playa al atardecer; una vista alta de bosque o al lado de un río grande o de un riachuelo colmado de aves. En fin, se le puede leer en cualquier lado. Yo he leído sus poemas hasta en los trenes portugueses y descansando en el monasterio templario de Tomar (4) bajo la la sombra del sol. En Lisboa, cualquier calle o café es propicio para saborear su lirismo.


(1) Fernando Pessoa murió en Lisboa el 30 de noviembre de 1935.

(2) Me refiero al monumento de metal que se levanta delante del café A Brasileira, donde Pessoa solía tomarse un cafecito.

(3) Traducción al español. HORIZONTE / El mar anterior a nosotros, tus miedos / Tenía coral y playas y arboledas. /Desveladas la noche y la cerrazón, / Las tormentas pasadas y el misterio, / Abría en flor el Lejano, y el Sur sideral/ 'Splendía sobre las naves de la iniciación. // Linea severa de la lejana costa / Cuando la nave se aproxima írguese la cuesta / En árboles donde el Lejano nada tenía; / Más cerca, se abre la tierra en sonidos y colores: / Y, en el desembarco, hay aves, flores, / Donde era sólo, de lejos la abstracta linea //El sueño es ver las forma invisibles / De la distancia imprecisa, y, con sensibles / Movimientos de la esperanza y de la voluntad, / Buscar en la linea fria del horizonte / El árbol, la playa, la flor, el ave, la fuente / Los besos merecidos de la Verdad.( Traducción de Sebastián Santini).

(4) Para ver fotos del monasterio de los templarios de Tomar hacer click aquí: http://www.fotos-reiseberichte.de/portugal/tomar/index.html

jueves, 27 de enero de 2011

ENCONTRANDO A GOETHE. TRADUCCIÓN DEL POEMA "GEFUNDEN" / ENCONTRADO

Arriba, un libro de Sigrid Damm sobre Goethe y su Christiane. Editorial Suhrkamp Insel

(...) todo verso que pueda ser traducido a otras palabras del mismo idioma sin que disminuya su significación, tanto en sentido, asociación, o cualquier otro sentimiento valioso, está, por esta razón, viciado en su dicción.

Coleridge

„Así es que los maestros en este punto tienen el mayor cuidado. Cuando saben leer, y pueden entender lo que leen, en lugar de preceptos a viva voz, los obligan a leer en los bancos los mejores poetas, y aprenderlos de memoria“

Protágoras

Por Jose Carlos Contreras

Goethe es una de las figuras de la lírica alemana que despierta gran admiración. Su bellísima poesía de amor es para muchos el símbolo de un hombre que siempre llevará el san benito del eterno enamorado. Goethe era un tipo impresionante, cuya curiosidad le llevaba a recorrer los vericuetos de la geología, filosofía, botánica, la crítica de arte, pero sobre todo era poeta, un gran poeta que también amaba la naturaleza, y, por supuesto, tan igual como a la musa de turno, encargada de insuflarle fuego en el corazón y que automáticamente le provocaba un ataque creativo y le conminaba a correr tinta debajo de sus dedos sobre papel. Goethe no dejó de escribir poesía hasta su muerte.

¿Cuántas veces se enamoró Goethe?: infinidad de veces. Lo más impresionante de su trabajo creativo es que cada poema de amor de Goethe refleja un momento pasional de su vida amorosa. Su primer éxito literario fue Las desventuras del joven Werther, obra que provocó una gran conmoción entre los jóvenes lectores y que fue para Goethe su primera obra confesión (se cuenta que Napoleón la leyó siete veces). Desde ese momento se hizo famoso y su vida, a los 27 años, dio un vuelco, cuando en 1775 el duque Karl Augustus le incluyó en su consejo privado, en Weimar, con la sola condición de que fuera para siempre su amigo. En esa corte conocería a su amor platónico, Charlotte von Stein, a quien escribiría 1500 cartas.

Como dije, Goethe también amaba la naturaleza y regaló horas intensas al estudio de la biología, tanto que su amigo Federico Schiller se quejó de que el gran poeta alemán robara tanto tiempo a su trabajo literario por descubrir el mundo que le rodeaba. Hay un poema que me encanta enormemente porque hace referencia a la hoja del árbol que alimentó a los dinosaurios hace más de 250 millones de años: el ginkgo. El poema se llama Ginkgo Bilova y Goethe se la dedicó a Marianne von Willemer con quien caminaba una tarde de 1815 por los jardines del castillo de Heidelberg y descubriría un árbol al que le arrancó una hoja de ginkgo: Dieses Baumes Blatt, der von Osten / Meinem Garten anvertraut, / Gibt geheimen Sinn zu kosten, / Wie's den Wissenden erbaut. // Ist es ein lebendig Wesen, / Das sich in sich selbst getrennt? / Sind es zwei, die sich erlesen, / Dass man sie als eines kennt? //
Solche Fragen zu erwidern / Fand ich wohl den rechten Sinn. / Fühlst du nicht an meinen Liedern, / Dass ich eins und doppelt bin ?.

Stefan Zweig escribió en el prólogo de una antología sobre Goethe, publicada en Salzburgo, en 1927, que „el primer poema de Goethe está escrito con una torpe mano de ocho años en una tarjeta de cumpleaños para sus abuelos. El último, por una vieja mano de ochenta y dos años, apenas cien horas antes de su muerte.“ Eso significa el gran poder que la poesía tuvo sobre la vida de Goethe. El filósofo Karl Jaspers ha escrito también sobre el poeta nacido en Frankfurt am Main en 1749 que "tal vez sea Goethe el único hombre en toda la historia que se ha realizado con tal plenitud". Si la reencarnación fuera cierta yo exhortaría a Goethe que volviera reencarnado a la tierra. En fin, hay un gran número de anécdotas y referencias que me vienen a la cabeza sobre su vida, pero en esta ocasión solo quería referirme a un poema, al poema „Gefunden“ (el que he traducido a mi modo, tratando de respetar el sentido y la rima, del segundo y cuarto verso de cada una de sus cinco estrofas).

El poema es sencillamente hermoso porque abarca a la naturaleza como un ente al que debemos respetar. Un hombre se mete al bosque solo, y piensa en sus adentros, de pronto descubre una bella flor que uno como tú o como yo trataría de arrancarla y disfrutar su belleza o de disecarla, pero éste, el intruso, decide llevarsela con toda raíz a su jardín para plantarla, admirarla y verla crecer nuevamente.

La belleza del poema se sienta en que refleja una situación de la vida cotidiana, pero con inmenso valor humano: el hombre y la naturaleza, el respeto y la admiración, el yo reflexivo y la sombra donde se oculta la hermosura de una flor, el instinto y la moral ecológica, este poema exhibe un enorme respeto a la natura, y la natura solo recompensa a aquellos que la respetan. Un hombre que la observa y tiene la capacidad de escuchar hablar a la naturaleza y se hace cómplice de su eternidad. No es una rosa ni un tulipán, es sencillamente una flor de las tantas que abundan en los bosques, y un hombre común y corriente, como tú, o como yo, en vez de arrancarla, se la lleva a su jardín. Una flor que también simboliza a la mujer amada. El poema fue escrito el 26 de agosto de 1813, en una fecha –según sus biógrafos- en que Goethe celebraba el haber encontrado – hacía medio siglo- a su Johanna Christiane Sophie Vulpius.

El poema, de cinco estrofas, es uno de los más conocidos de Goethe. No se olvide el lector que un poema o un tropo literario puede ser interpretado de mil maneras. iVa por ustedes!.

GEFUNDEN

Johann Wolfgang Goethe


Ich ging im Walde
So für mich hin,
Und nichts zu suchen,
Das war mein Sinn.

Im Schatten sah ich
Ein Blümchen stehn,
Wie Sterne leuchtend,
Wie Äuglein schön.

Ich wollt' es brechen,
Da sagt' es fein:
Soll ich zum Welken
Gebrochen sein?

Ich grub's mit allen
Den Würzlein aus,
Zum Garten trug ich's
Am hübschen Haus.

Und pflanzt' es wieder
Am stillen Ort;
Nun zweigt es immer
Und blüht so fort.

ENCONTRADO

Johann Wolfgang Goethe
Traducción: Jose Carlos Contreras Azaña. Karlsruhe. Alemania. Enero 2011.

Me interné en el bosque
para estar conmigo
no buscar nada
era mi sentido

En la sombra vi
ena erguida flor
como estrellas brillaba
bellos ojitos candor

La quise arrancar
y me dijo tenuemente
para ser marchitada
Me arrancas de repente?

Excavé a su alrededor
y con raíz y masa
me la lleve al jardín
de la hermosa casa

Volví a plantarla
en sosegado lugar
ahora ramifica siempre
y florece sin parar

lunes, 17 de enero de 2011

DOS SUPERVENTAS EN ALEMANIA Y FRANCIA DE ENERO 2011

Arriba, la portada del libro del nuevo fenómeno en ventas de las librerías de Francia „Indignez-vous!“ ("Empört euch"! / "Indignaos!") de Stéphane Hessel. Editorial Indigène éditions, diffusion Harmonia Mundi http://indigene-editions.blogspot.com/ (850.000 ejemplares vendidos. Enero 2010). Abajo, uno de los libros más vendidos en Alemania en las últimas semanas „Kein Wort zu Papa“ de Dora Heldt. Editorial dtv http://www.dtv.de/ (600.000 libros vendidos. Enero 2010).


„Ein Buch ist einfach eine ganze Welt“
(Un libro es sencillamente un mundo entero)

Peter Härtling (1)
En familie&CO. 2-2011. Página 48.


Por Jose Carlos Contreras

En Alemania y Francia, el éxito de dos libros está provocando una serie de conjeturas sobre el por qué de sus éxitos. En Alemania, la novela de más éxito de los últimos meses no es que digamos ni la sombra de un buen relato propio de un futuro premio Nobel; sino un libro que habla sencillamente con humor de un viaje a África; mientras que el trabajo más vendido en Francia en las últimas semanas no es una obra de 500 u 700 páginas, sino, se trata de una obra de apenas 30 páginas y no está escrita por un chico de 25 abriles sino por un personaje de 93 años.

„Hummeldumm“, el superventas alemán, escrito por Tommy Jaud, ha vendido 900.000 ejemplares, de los 3 millones que han sido impresos hasta el momento. „Hummeldumm“ aborda la historia de una pareja alemana que vuela a Namibia en un viaje organizado. El lector no debe esperar encontrarse con una novela de alto nivel literario sino sencillamente con un libro que cuenta historias con mucho humor, a través de sus variopintos personajes: una empleada de Marketing, un vegetariano, un agente inmobiliario, una mujer que dice el pronóstico del tiempo en un canal de televisión, un pensionista, un escritor fustrado, entre otros. Sociologicamente hablando todo apunta que el libro de Jaud acaricia las ganas locas de la gente de escapar del lugar donde están, irse lo más lejos posible y dejar atrás la parafernalia de los países desarrolados que les agobia la vida a pesar que, paradojicamente, no pueden dejar de vivir sin ellos.

No me impresiona que el lector haya eligido obras como „Hummeldumm“ como su libro de cabecera en los últimos meses, porque el mismo fenómeno se está repitiendo con los otros dos superventas librescos de Alemania que también abordan el tema: viajar, escapar, dejarlo todo atrás y respirar otros aires: „Kein Wort zu Papa“ de Dora Heldt y „Smaragdgrün“ de Kerstin Gier son los best-sellers del momento en la tierra de Goethe después de "Hummeldumm“; el primero ha vendido 600.000 ejemplares, y del segundo se han pedido anticipadamente 150.000 ejemplares. „Kein Wort zu Papa“ ocupa desde hace siete semanas la lista de los diez libros más vendidos en Alemania, mientras que „Hummeldumm“ desde hace 47.

En Francia ocurre un hecho curioso del que no estamos acostumbrados a escuchar sobre los libros superventas: que normalmente son libros de 300 ó 500 páginas y con una buena campaña editorial. No, el libro en cuestión tiene 32 páginas y posee el título original „Indignez-vous!“, en alemán „Empört euch!“ en castellano „Indignaos!“ del defensor de los derechos humanos Stéphane Hessel. En la obra, Hessel les habla a los jóvenes para que dejen de lado su resignación fatalista frente a lo que acontece en estos momentos en el mundo y les impone a que se indignen porque muchas de las conquistas sociales en el mundo están siendo maltratadas.

Hessel en sus tiempos juveniles luchó contra el régimen nazi de la que tiene como recuerdos las varias veces que estuvo en campos de concentración, su libro Indignez-vous!“, que ha vendido hasta el momento 850.000 ejemplares, es una bofetada a las amodorradas conciencias de la juventud actual. No es mi deseo discutir sobre los planteamientos políticos que encierra la palabra "Indignaos" frente al sistema de vida que nos está tocando vivir, porque lo que quiero aquí es solo escribir sobre las obras que están siendo muy vendidas en Europa en estas últimas semanas.


(1) Peter Härtling nació en Chemnitz, Alemania. en 1933. Perdió a su padre en la guerra y a los 13 años de edad vivió el suicidio de su madre. Ha escrito diversos libros, entre ellos su última obra „Paul, das Hauskind“. Beltz & Gelberg - Verlagsgruppe BELTZ

(2) Página en internet de Tommy Jaud Website von Tommy Jaud

(3) Más sobre Stéphane Hessel Stéphane Hessel - Wikipedia, the free encyclopedia

viernes, 7 de enero de 2011

EL LIBRO MÁS VENDIDO EN ALEMANIA EN 2010


Arriba, portada de la novela más vendida en Alemania "Hummeldumm" de Tommy Jaud. Editorial Scherz. Abajo, una travesura que se me ocurrió hacer en una librería alemana que vende literatura en todos los idiomas. Los libros de Vargas Llosa los regué sobre una hilera, inclusive sobre otro libro (que me perdone el autor de ese libro desconocido). Disculpen tanto atrevimiento. Foto: literatambo. Alemania. Diciembre 2010.


„Hay cosas peores que quemar libros,
una de ellas es no leerlos“

Rad Bradbury

¿El mercado hace la literatura?

NN


Todo lector tiene derecho a leer cualquier cosa. Hasta allí estamos todos de acuerdo. ¿O no?. Si no lo estás, querida lectora o querido lector, pues anda sopesando este intrincado asunto del que se ha derramado ríos de tinta. ¿Qué hay detrás de un fenómeno de ventas? ¿por qué mi vecino ha comprado ese libro y sin embargo lo ha dejado de leer? ¿cómo se decidió mi vecino a comprar ese libro? ¿posee un superventas necesariamente calidad literaria? ¿se ha transformado el libro en un producto sujeto a los vaivenes del mercado?. Así le demos veinte mil vueltas al asunto, no creas encontrar en estas líneas la respuesta, porque, quien escribe, está más pletórico de preguntas, que de contestaciones. Si te provoco, perdóname; más vale provocar que morir en el intento en aras de remover las arenas movedizas del mercado del libro que cada vez nos deja con la boca abierta.

Hace unos días escuchaba una discusión entre dos amigos: uno le recriminaba al otro el súbito deseo de leer, de un tiempo a esta parte, bestseller; a sabiendas que hasta hace poco era un lector de literatura de calidad (ojo, todo best-seller no es literatura light, ni toda buena literatura es un best-seller). En referencia a los lectores normalmente ocurre todo lo contrario: un lector comienza leyendo literatura accesible y más tarde se atreve con la literatura más trascendental. Pero la verdad es que todo es un dilema, conozco a muchos lectores que leen mucho y comprenden mucho y a otros lectores que leen mucho y no comprenden nada. De los que leen poco, a veces, me han sorprendido más, porque me han regalado jugosos puntos de vista de las obras que iban leyendo. Pero lo que nos importa aquí es el por qué este o aquel libro ocupa el primer puesto en ventas.

Por allí conocí a algún iluminado que leía un libro en unas horas: pero al preguntarle por esto o por aquello, sus respuestas eran divagaciones, remedos de un lector a retazos. Pero estoy seguro que los hay (me refiero a los iluminados) y estoy seguro que también hay buenos lectores que abandonan un libro en la sexta página. Decía que el lector tiene todo el derecho de leer lo que le venga en gana, porque así se comienza –a veces, o se termina- aunque cuántos se pierden el placer de leer a este u otro autor, todo debido a los vericuetos de los tejemanejes de la sociedad de mercado o a la suerte o a la chambonada. De todas maneras leer es lo importante, aunque se me parte el alma pensar qué se lee, qué se entiende, qué se compra o qué se deja de comprar, aunque todavía nos quede la esperanza de las bibliotecas, de las cuales, 14 mil existen en Alemania ( y cinco mil librerías, dato que exhibo para los amantes de las estadísticas).

Se dice que la gente suele comprar un libro cuando este se haya situado en los primeros puestos de una lista, osea que un fenómeno de venta produce, provoca, acarrea más ventas. La estrategia de una editorial que trabaja perfectamente la simbiosis libro – autor – editor – librero –medios de comunicación y lector puede conllevar no siempre a un superventas. ¿Qué papel juega en todo este fenómeno Internet?. Todo es un enigma. En fin, aquí les apunto la lista de los libros más vendidos en Alemania en 2010, lo que no significa que necesariamente fueran los más leídos.

En el rubro de libros de no ficcón el título "Deutschland schafft sich ab" de Thilo Sarrazin ocupó el primer puesto, seguido de "Das Ende der Geduld" de Kirsten Heisig. El tercer lugar lo ocupó el libro "In der Mitte des Lebens" de la teóloga alemana Margot Käßmann.

En el rubro obras de ficción el primer lugar lo ocupó la novela, que aborda un viaje a Namibia, del autor Tommy Jaud "Hummeldumm". El escritor danés Jussi Adler-Olsen con "Erbarmen" y el británico Ken Follett con "Sturz der Titanen" ocuparon el segundo y tercer lugar respectivamente. El cuarto lugar lo ocupó Stephenie Meyer con su libro sobre vampiros „Bis(s) zum ersten Sonnenstrahl“. En quinto lugar repite Jussi Adler-Olsen con „Schändung“ y en sexta posición aparece otra vez Stephenie Meyer con el libro „Bis(s) zum Ende der Nacht“.

La lista fue confeccionada, de acuerdo a informaciones recabadas en 450 librerías alemanas, por la revista Buchreport.

martes, 28 de diciembre de 2010

TRATADO PARA LA AMNESIA DE LA LITERATURA


Arriba, desorden de libros que adornan mi mesa. y. lector caminando solitario sobre la nieve de Karlsruhe en la navidad de 2010. Abajo, gente maravillosa posando para una cámara oculta. Fotos: literatambo 2010.


La victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.

Cordelia Fine

„Los que se hacen tatuar frases son los hombres de pocas palabras. Llevan escrito en la piel todo lo que tienen que decir sobre sí mismos“

Ricardo Piglia

Por Jose Carlos Contreras

La amnesia global transitoria es un fenómeno en la neruogología que consiste en la incapacidad súbita de adquirir nuevos recuerdos, asunto que traigo a colación porque termina (terminó) el 2010, y, por si acaso, algún día vuelva a releer esto que escribo a pocas horas de finalizar el primer año de la segunda década del siglo XXI, y, de la que tú, hipócrita lector, eres testigo, y por lo tanto, te agradezco en demasía.

El 2010, dejando de lado ese pensamiento que dice que no hay cosa más odiosa que hablar de uno mismo, me colmó de sorpresas. Abrevio, lo hago más chiquita y las paso a nombrar sucintamente: un mágico viaje por las tierras de Atatürk (el padre de Turquía) me abrió un mundo que ha echado por tierra todos mis prejuicios de oriente mientras leía su historia y a poetas como a Yunus Emre o Ilhan Berk; el descubrimiento en verano de dos árboles hermosos traídos de Perú que viven a su antojo en Cádiz, la ciudad más antigua de Europa, a la que volví, pero nunca me había fijado en ellas; la publicación de un libro alemán traducido al castellano por quien les escribe (1), y, sobre todo, lo más maravilloso, es seguir conociendo a gente y seguir tratando a la gente que ya conozco y que me colma de mimos (empezando con mis alumnos que me traen tantos libros de las librerías que se topan en sus viajes por el mundo y que las recibo oliendo a Sidney, a Buenos Aires, o a México), con todos esos grandes amigos tratamos juntos de jugar a vivir bien con nuestras contradicciones y apredemos a aceptar que el cerebro, aparte de buscar la verdad, lo que busca es sobrevivir.

Por supuesto, no debo olvidar una centena de anédoctas. Especialmente esas que llevan humor, porque el humor es trascendental entre los hombres que no temen reírse de si mismos. Por ejemplo, esa en que fui confundido con un monje budista en una calle alemana, o el releer, de a dos y a retacitos, el mundo de Amalfitano y los crímenes en Santa Teresa que escribió Roberto Bolaño en 2666 y descubrir, gracias a mi tandem literario, cosas que habían pasado desapercibidas en mi primera lectura. O cruzarme en bicicleta dándonos un saludo reverencial por una calle de Karlsruhe con el filósofo vivo más importante de Alemania, Peter Sloterdijk.

Todas son anécdotas que agradezco, y de las que a veces me sonrojo, como las llamadas y correos electrónicos que recibí el día que Mario Vargas Llosa fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura o, de las que me hacen feliz, como el maravilloso ceviche que probé en una casa al borde de la Selva Negra hecha por las más hermosas manos del planeta, o, de las que hacen afición futbolera, como el relato de las aventuras de Mágico Gonzáles, ex jugador de fútbol salvadoreño, que me contara con gran emoción un aficionado gaditano en las tribunas del Estadio Ramón de Carranza.



Arriba, paisaje a la orilla del lago Bafa, al fondo se ve Latmos, ciudad antigua perdida en la Mesopotamia, y, desayuno poético en el pueblo turco de Kapikiri. Abajo, Herodoto y su admirador en el puerto de Bodrum, en la antigua Halicarnaso, a orillas del Mar Egeo. Foto: literatambo.


Han habido también vivencias tristes, por ejemplo, la vez que eché en medio de la nieve de enero un puñado de tierra sobre la tumba de la persona que más me ha impactado en la vida y que quizá era la persona que sabía más de latinoamérica en Alemania , pero, gracias a la naturaleza (en esas lides el cerebro tiene una sustancia que las interpreta de otra manera) he aceptado su desaparición, porque nosotros –al fin y al cabo- lo que queremos en el fondo es matar a la muerte, sin embargo eso es imposible y sólo nos queda resignarnos detrás del pensamiento de Sebald: „recordar a los muertos nos distingue de los animales“.

Cambiando de área, de cultivo, de posición, el cine sigue siendo para mí una caja de pandora o, como los circos, donde no se sabe si el león o el tigre rasgará la vestidura de su domador. A mí me gusta que me la rasguen, porque quiero ver un cine que me llene y no sólo llene los bolsillos de la mediocridad. En ese sentido el cine en 2010 me ha seguido aburriendo. A pesar que insisto en el intento, me he encontrado con obras cinematográficas de gran valía, como por ejemplo „El Concierto“ Das konzert (2), de Radu Mihaileanu; „Hönig“ (Miel) de Semih Kaplanoglu „Mammuth“ de Benoit Delépine y Gustave de Kerven o „Miral“ de Julian Schnabel. Hay otras que podrían estar en esta lista: me provoca escribir el título de „Amador“ de Fernando León de Aranoa.

En música, en el 2010, me deleité con un disco compacto de Shantel: Bucovina Club. Un conglomerado de mágicos sonidos de los balcanes que penetra a las almas más impertérritas, y, como para seguir fomentando mi „rotación de cultivos“ de la que hablaba el filósofo danés Kierkegaard, he descubierto, viendo un concierto en vivo, a un grupo portugués con un encanto a lo Fernando Pessoa: se trata de Oque Strada y su Tasca Beat.




Arriba, fotografía sin palabras y viajero posando en la línea que divide el Mar Mediterráneo con el Atlántico. Atrás se ve el puerto de Tánger (Marruecos). Abajo, aficionado al fútbol en la tribuna del estadio Ramón de Carranza viendo el partido de la Copa del Rey entre el Cádiz y el Hospitalet. Más abajo, un recuerdo de los grandes amigos que se van, pero que quedan para siempre en nuestras neuronas.




En literatura discutí mucho con amigos sobre la aparición del libro „Deutschland schafft sich ab“ del economista Thilo Sarrazin, dicho sea de paso, es el libro más vendido en Alemania durante el 2010. Pero es un ensayo provocador al que no le quiero hacer publicidad (pero ya la estoy haciendo) porque no estoy de acuerdo con muchas de sus teorías. Tocando el rabo de la literatura de ficción quiero dejar el nombre de los libros que despertaron mi admiración : „Los informantes“ del colombiano Juan Gabriel Vasquez, cuya lectura recomendara el diario más influyente de Alemania, el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Igualmente, es un placer confirmar que en Argentina se sigue haciendo literatura con personalidad, en este caso hablo del libro „Los topos“ de Felix Bruzonne. Otro punto especial ocupa la literatura del peruano Fernando Iwasaki Cauti de quien acabo de leer „Ajuar funerario“. Hay más lecturas que necesitan un tiempo prudente para poder nombrarlas, como „El sueño del celta“ de Vargas Llosa, que leo actualmente.

El 2010 confirmó mi gran admiración por las lecturas del filósofo Peter Sloterdijk, que demuele muchos tabúes desde su perspectiva exégeta frente a un mundo en movimiento histórico; me confirmó también que el El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha sigue siendo mi libro favorito, y, además, que el japonés Murakami es un brujo de las invenciones más sorprendentes. También sigue siendo un aliciente perderme en la poesía del poeta español, Juan Cobos Wilkins, quien el 2010 ganó el Premio de la Crítica de Andalucía por su libro Biografía Impura, libro que tengo colocado en el mejor de los rincones de mi biblioteca.

Y finalmente, para que no se vaya a molestar alguien o „alguienes“, reitero mis respetos ante el embrujo de mis amigos gallegos y vascos, a los que tengo abandonados, y a los catalanes, quienes tienen que perdonarme, que me me haya inclinado al Real Madrid desde que el alemán Özil juega allí: no se olviden que Camus aprendió mucho de humanidad y solidaridad gracias al fútbol, así que no se mofen de mí. Y por último, a mis amistades de Perú, de Argentina, de México, etc, y a ese cantor peruano-alemán de tres abriles que me deleitó con unos villancicos mientras lo cargaba en mis hombros la vispera de la nochebuena y que lleva como nombre Arthur.

Os deseo, pues, un gran año, con muchos libros y buenas lecturas. Con buen cine y con buena música, pero sobre todo, rodeado de buenas gentes, y de un buen vino y de un buen queso.


(1) El libro se titula „Die Spitze“, „La cima“ en castellano y pertenece a la escritora alemana Regine Kress-Fricke. Y ha sido publicado con el auspicio del programa de fomento a la bilingualidad literaria en Europa ISCHFRA (iniciativa de las escritoras del estado federal de Baden-Württemberg) y con el apoyo del departamento de cultura de la ciudad de Karlsruhe, Alemania, 2010.