domingo, 26 de diciembre de 2010

EL POETA REINER MARIA RILKE A PROPÓSITO DEL FILÓSOFO ALEMÁN PETER SLOTERDIJK

Arriba, libro del poeta Rainer Maria Rilke. Editorial Insel. Abajo „Du muss dein Leben ändern“(1) del filósofo alemán Peter Sloterdijk. Editorial Suhrkamp Insel




"Nichts ist praktischer als eine gute Theorie“

Kurt Lewin

„Los libros, dijo una vez el poeta Jean Paul,
son voluminosas cartas a los amigos (...)“

Peter Sloterdijk
Conferencia pronunciada en Elmau, Baviera.
Alemania. 1999.



Lo que más me llamó la atención cuando caminé la primera vez por las calles de Ronda (Andalucía), no fue su puente, ni su plaza de toros, ni su cornisa, sino la imagen misteriosa de uno de los más grandes poetas en idioma alemán que sentía mientras descargaba mi curiosidad de visitante latinoamericano, amante de la cultura germana, en suelo español: Reiner Maria Rilke.

Ronda es una ciudad magnética enclavada sobre una altura impresionante de la sierra andaluza. Desde sus partes bajas la he visto como un puño abierto apuntando al cielo, asentada en una meseta rocosa de origen volcánico, algo sola y aburrida, perezosa y extraña, bordeando un precipicio que provoca pavor al verlo desde arriba, el que muchas veces habría mirado el poeta desde su más profunda contemplación que le viene de los vientos que baten los molinos más allá de la frontera francesa o los abetos que se desparraman por tierras cercanas a Praga, donde nació.

Sobre esa ciudad ( Ronda se llama, y así la recuerdo mientras rondo por Ronda mis ayeres anodinos) me vienen a la memoria sus calles unidas a través de un puente de increible altura que posiblemente sea admirada hasta el hartazgo por suicidas en potencia o soñadores impertérritos de los vuelos de los cóndores amantes de la literatura del peruano Jose María Arguedas, como yo. Por las calles de Ronda han quedado impregnadas para siempre la lírica del poeta Rilke, que vivió allí dos meses y, que me ha acompañado silenciosa cada vez que he vuelto a esa ciudad para perderme por sus esquinas acompañado de un buen libro bajo el brazo.

Anteayer, mientras visitaba una librería alemana enclavada en el centro de la ciudad de Karlsruhe, me vino el recuerdo del poeta, que residió en Ronda en 1912, cuando contemplaba el libro „Du muss dein Leben ändern“, del filósofo alemán Peter Sloterdijk. He ojeado y hojeado el libro, pero no lo he deshojado, ya que al no pertenecerme, apenas he tenido la oportunidad de abordar sus postulados, brevedad, que sin embargo, no me ha desinhibido de deleitarme unos largos minutos con sus palabras.

El título „Du muss dein Leben ändern“ me hace recordar a la última estrofa del poema titulado „Archaischer torso Apollos“ de Reiner Maria Rilke (la misma sensación deben de experiemtar todos los conocedores de la poesía del poeta nacido en 1875 y muerto en Suiza en 1926): „und bräche nicht aus allen seinen Rändern / aus wie ein Stern: denn da ist keine Stelle, / die dich nicht sieht. Du musst dein Leben ändern“.

¿Y quién es Sloterdijk ? (1). Para quien no lo sepa, se lo digo despacito al oído, porque es una de las mentes más impresionantes de la filosofía alemana actual. Sloterdijk es el pensador que ha despertado el apetito en mucha gente con ganas de contestarse no sólo la pregunta de quién soy yo, sino también, en dónde estoy. Sloterdijk, cada vez que publica un libro, hace cátedra, provoca, enciende la casa, pertenece a esa casta de hombres que escarban profundamente el quehacer humano.

Ya escandalizó a algunos la vez que utilizó el termino crianza (Züchtung) refiriéndose al entorno humano, a nuestro zoológico global ,comunal, particular, parque temático, perdón, parque humano, por donde nos educan, nos domestican y nos crían. Y le puso el san benito o el término de criadores a las ideologías que deciden las formas como educarnos, y como criarnos. De él ya me ocuparé algún día, porque las 600 páginas que habré leído de su ingente obra no son suficientes para enfrentarme y hablar sobre un pensador que construye sus tesis con un lenguaje sumamente rico, pero a la vez complicado, porque te obliga a empaparte de otras fuentes, de otros ríos de sabiduría. Ahora solo quería apuntar ese poema de Rilke que alude el libro de Sloterdijk, el cual apunto abajo, y, cuya traducción al castellano, lo pueden encontrar aquí (2)


ARCHAISCHER TORSO APOLLOS

Reiner Maria Rilke

Wir kannten nicht sein unerhörtes Haupt,
darin die Augenäpfel reiften. Aber
sein Torso glüht noch wie ein Kandelaber,
in dem sein Schauen, nur zurückgeschraubt,

sich hält und glänzt. Sonst könnte nicht der Bug
der Brust dich blenden, und im leisen Drehen
der Lenden könnte nicht ein Lächeln gehen
zu jener Mitte, die die Zeugung trug.

Sonst stünde dieser Stein entstellt und kurz
unter der Schultern durchsichtigem Sturz
und flimmerte nicht so wie Raubtierfelle;

und bräche nicht aus allen seinen Rändern
aus wie ein Stern: denn da ist keine Stelle,
die dich nicht sieht. Du musst dein Leben ändern


(1) La obra la podemos traducir como „Tú tienes que cambiar tu vida“ o „Tu vida debes cambiar“ o „Debes cambiar tu vida“.

(2) Peter Sloterdijk, es también autor del libro „Crítica de la razón cínica“ (1983) y Esferas. En su último libro „Du muss dein Leben ändern“ superpone el tema del nuevo hombre, del perfeccionista homo habilis que todo lo quiere alcanzar, pero que sin embargo está obligado a cambiar porque forma parte de un todo global. En ese sentido aborda temas como la biología, socio-cultura y la simbología de la religión y arte. Además analiza las formas de espiritualidad existentes en el mundo que el hombre puede practicar, como por ejemplo la meditación oriental. El libro comienza tocando el tema de la religión de esta forma: „Ein Gespenst geht um in der westlichen Welt- das Gestpenst der religion“ (página 9.)

(3) Traducción de Helena Graciela Quinteros
http://www.saltana.org/2/docar/0236.htm

miércoles, 22 de diciembre de 2010

TRADUCCIÓN DEL POEMA AL CASTELLANO „SÓCRATES Y ALCIBÌADES“ DE FRIEDRICH HÖRDERLIN


Arriba, portada de un libro del poeta Friedrich Hörderlin. Editorial Reclam Verlag Alemania.


„Tengo la convicción de que el mundo descansa
en unas cuantas ideas, muy sencillas, tan sencillas
que deben ser tan viejas como las montañas.
Descansa, sobre todo, en la fidelidad a uno mismo“

Joseph Conrad

Siempre ha despertado mi curiosidad y admiración la poesía de Friedrich Hörderlin ( 1770 – 1843 ), tanta belleza lírica no se puede encontrar en la literatura alemana. Olvidemos las traducciones, porque las traducciones afean la hermosura de la palabra auténtica: dichosos aquellos que pueden leer a Hörderlin en alemán. Yo soy un dichoso, pero un dichoso a medias, porque para leer a Hörderlin también se tiene que empapar el lector del tiempo que le tocó vivir e investigar su biografía. Hörderlin acabó sus días encerrado y loco, pero esa locura es lo de menos cuando uno lee su poesía y descubre el universo. Cuando leo: „Wer das Tiefste gedacht, liebt das Lebendigste“ (Quien ha pensado lo más hondo, ama lo más vivo) entonces comprendo la existencia, la pasión, el amor, las horas, los minutos y los segundos. Como yo soy mismo mi contradicción y mi rechazo me he osado en traducir el poema „Sokrates y Alcibiades“ (más abajo, hipócrita lector, lo podrás leer).

Este hermoso poema escrito por Friedrich Hörderlin habla de dos personajes: Sócrates y Alcibíades. Sócrates (470 – 399 a. C) fue su maestro, y andaba fascinado no sólo por la belleza de Alcibíades, sino por su talento. No es mi intención hablar extensamente en esta página sobre el método pedagógico de Sócrates en la antigua Atenas, empero, es mi obligación, tan solo exponer brevemente su estrategia pedagógica basada en su oposición a la ignorancia y al conocimiento de lo que afirmaban los sabios. Èl enseñaba con humildad desde su ignorancia sin creerse sabio y provocaba a sus alumnos desde su postura del desconocimiento y la interrogación para lo cual utilizaba su famosa ironía y su creación denominada mayéutica (1).

Por su parte, Alcibíades (450 – 404 a.C.) tuvo muchos maestros famosos, entre ellos, por supuesto, a Sócrates, de quien aprendió el arte de la retórica y, sobre todo, el fascinante oficio de preguntarse sobre las cosas hasta hallar respuestas. Dicen los historiadores que Alcibíades tenía un carácter indisciplinado, lo que contrasta con lo que experimentaría en la Antigua Grecia donde llegó a lo más alto del escalafón guerrero, carrera que al fin de sus días, fue criticada por muchos personajes debido a su recalcitrante ambición. Por otro lado, Alcibíades respetó y admiró a su maestro Sócrates. Y Sócrates lo admiraba por su belleza y talento; ambos tuvieron una relación idealizada y fraterna unida por el puente imaginario que nace y se crea, a veces, a través de la simbiosis maestro – discípulo.

Abajo les apunto el poema el cual cometiendo sacrilegio he traducido al castellano:

Sokrates und Alcibiades

Friedrich Hörderlin

»Warum huldigest du, heiliger Sokrates,
Diesem Jünglinge stets? kennest du Größers nicht?
Warum siehet mit Liebe,
Wie auf Götter, dein Aug' auf ihn?«

Wer das Tiefste gedacht, liebt das Lebendigste,
Hohe Jugend versteht, wer in die Welt geblickt,
Und es neigen die Weisen
Oft am Ende zu Schönem sich


Sócrates y Alcibíades

Friedrich Hörderlin
(Taducción: Jose Carlos Contreras Azaña. Karlsruhe diciembre 2010)

¿Por qué, divino Sócrates, homenajeas
a ese joven continuamente? ¿No conoces a otro más grande?
¿Por qué lo miran con amor,
como a los Dioses, tus ojos?

Quien ha pensado lo más hondo, ama lo más vivo,
el alto joven comprende, que quien ha observado el mundo,
como los sabios, al final acaban arrodillándose
casi siempre ante lo bello.


(1) La sabiduría de Sócrates no consistía solo en la suma de conocimientos como si se tratara de un almacén de datos que se meten en el cerebro, sino en sopesar, amoldar, descifrar, seleccionar conocimientos que se poseen y luego, con los mismos, levantar conocimientos más sóldios.

jueves, 9 de diciembre de 2010

LO ÚNICO IMPORTANTE EN EL MUNDO PARA AZUCENA GALETTINI

Arriba, la portada del libro „Lo único importante en el mundo“ de la autora argentina Azucena Galettini. Editorial "El fin de la noche". Buenos Aires. Argentina 2010.

„Elegir al algoritmo en vez de que elija el humano“
Joshua Keating
Foreing Policy

Por Jose Carlos Contreras

Quién lo hubiera barruntado: que desde el uso de la imprenta de Gutenberg a la explotación del ciberespacio y las comunidades virtuales, la sociedad globalizada de la información cada vez se viera más saturada por el ingente flujo de mensajes. Sin embargo, frente a esa situación están surgiendo una serie de estrategias de comunicación que provocan, por ejemplo, sorpresa (la revista Vogue Rusia acaba de sacar al mercado en su edición de diciembre de 2010 la primera publicación europea que integra videos en sus páginas), causan curiosidad (WikiLeaks), o abren el apetito a la lectura (muchos portales literarios dejan a sus lectores leer gratuitamente obras recién salidas al mercado), entre otras.

El asunto me llama la atención porque anteanoche, justamente, en una cena, discutía con la esposa de un autor (que recientemente ha publicado una novela en una importante editorial alemana y cuyo nombre me reservo el derecho a no mencionarlo por discreción) sobre cuáles pueden ser los canales posibles a utilizar para despertar la curiosidad del lector que no sean los canales ya conocidos, los que precisamente padecen de espacio y tiempo. Y sobre todo cuál es el quid de la cuestión para construir un puente entre el que envía el mensaje y el que lo va a recibir. En ese sentido, les cuento (wie verändert uns das Internet) acabo de descubrir la literatura de Azucena Galettini, quien hace unos días publicó su libro de cuentos „Lo más importante del mundo“.

De Azucena Galettini no sabía nada, hasta que Internet hizo la magia, lo que no es suficiente para entablar una relación entre emisor y receptor, pero que sin embargo, cuando existe un proceso de comunicación que produce la simbiosis entre código y canal funciona de las mil maravillas entre el homo habilis. De esa forma me he interesado por el cuento que da nombre al libro de Galettini „Lo único importante en el mundo“, un cuento que trabaja los tiempos con una lentitud avasalladora y los maneja enmarcados en espacios contradictoriamente solitarios a pesar que en algunos aparezcan gente; donde las cavilaciones del personaje principal se mezcla con su manía de medir las distancias de los objetos, y su debilidad o aborrecimiento a ciertas formas de música.

Mi intención no es, querido lector, resumirte el cuento, sino lanzarte una serie de signos y alcances semióticos del mismo: una mujer toma vino en un vaso (no en una copa) desde un balcón en pleno verano „ella tiene los codos apoyados en la baranda del balcón, los brazos extendidos“. Nos provoca pensar en ese momento que la lectura aborda a un personaje suicida, porque tiene la manía de calcular las distancias: a cuántos pasos estaría el balcón de la calle, es una pregunta que le ronda la cabeza. Nuestro personaje está sola y busca compañía, típico y contraproducente reflejo de la soledad de las grandes ciudades, entonces decide irse a una discoteca.

Todo el cuento refleja un bosque urbano. Un taxi para ir y volver (el de vuelta no le cobra, qué suerte). La música aparece en alto volumen: en la disco, nuestro personaje, no escucha lo que le dice un camarero; en el taxi el chófer le pide permiso para subir el volumen de una canción que no escuchaba hacía siglos. Finalmente la mujer de nuestro cuento llega a casa, se asoma al balcón y baila la salsa que sale del piso de un vecino mientras la lluvia cae como si bailar fuera lo único importante en la vida.

Azucena Galettini nació en Argentina en 1981. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires, institución para la que investiga dentro del Instituto de Literatura Hispanoamericana. Es traductora, correctora e intérprete para diversas editoriales, empresas y medios gráficos. Sus relatos y artículos han sido publicados en revistas digitales y de papel en la Argentina, Chile, México y España. En 2006, el Fondo Nacional de las Artes distinguió a este libro con una mención especial.

(1) Para leer a Suzanne Galettini http://elfindelanoche.com.ar/

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA NADA COTIDIANA DE LA PELÍCULA SOMEWHERE

Arriba, imagen de flores tomada en el puerto turco de Bodrun. Verano de 2010. Foto: literatambo.

Señor
Recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de
Marylin Monroe
(...)
La hallaron muerta con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
(...)
Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie)
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Àngeles)
contesta Tú el teléfono!

Oración a Marylin Monroe
Ernesto Cardenal


Debe ser muy difícil querer pretender ser más que una copia de papá, y después de tanta aventura llegar a ser, al final, una mala fotocopia de tu padre. Pero esto sucede en todos los ámbitos de la vida: los deportistas quieren emular a sus progenitores, los cantantes quieren superar a sus padres cantantes, los hijos quieren ser buenos escritores como sus papitos, los políticos quieren ser mejores políticos que sus padres, en este caso, Sofia Coppola no lo tiene nada fácil porque la sombra de su padre es difícil de superar. Pero así se aprende. No hay que desistir. Ella tiene todos los atributos, aunque me quedo con la duda tras ver Somewhere, otra película que me deja despistado y más que todo desorientado: si esto es lo que quería decir o no, o si es mejor copiar la realidad del mundo que ella nos quería contar, porque la ficción en estos casos queda enana.

Somewehere es una película que no me dice mucho, a pesar de su cámara quieta, de su fotografía, de su serie de símbolos (esa la de la momia donde el personaje se enfrenta a su propia condición de la nada atrapada su cara en un yeso), no me llega al fondo del gusto, a ese fondo que se convierte en el objetivo al que sueña llegar todo director, porque –a fin de cuentas- es el espectador, quien paga y juzga su trabajo. Claro, eso sí, dejando de lado la retahila de intereses que se mezclan en el mercado, el cargamontón de los imprescindibles buenos contactos obligatorios en los circos de la cinematografía y la buena prensa que pretende ver lo que no vemos.

Lost in translation fue una película regular, que tenía como personajes a una metáfora de la soledad de a dos que podríamos abreviar como dos gusanos en un plato de tallarines. Si Lost in traslation de Sofia Coppola era regular, Somewhere es su lado b, su mala fotocopia (un mal plagio).

Un Ferrari, un actor famoso (quien no me interesa en absoluto), una hija que sale como un flotador salvavidas removiendo la soledad del susodicho actor encarcelado en su mundo que nunca dice nada (¿tan estúpidos son los actores que no saben pensar? ¿No se preguntan si en Bagdad cae la lluvia o si los osos polares acaban de quedarse sin playa? ). Otra vez sale en una película la imagen del niño que rescata al adulto cuando el adulto cree que él es el que rescata al niño. Seguro que Sofia Coppola conoce ese mundo de primera mano, ella conoce muy bien el mundo que nos cuenta, pero nos lo ha contado con resultado soso. Seguro que la realidad es más rica que la fantasía. Somewhere es una película escasa de grandilocuencia. Seguramente que si Sofia Coppola lo hubiera hecho tal como lo vieron sus ojos cuando era pequeña el producto sería otro.

La verdad que la película puede rozar el aburrimiento, no por su lentitud que es una de las cosas más resaltantes del trabajo de Coppola, sino por ese batibarullo de la vida de un actor con excesos de fama afincado, en este caso, en un hotel. La nada cotidiana contada sin brillo. Aunque no hay que pecar de criticón porque la directora cuenta de lo que conoce, lo que sabe, lo que ha vivido, pero que lo cuente bien, y que para la próxima no nos atiborre con símbolos que más que un buen efecto nos agovia y nos deja con la duda, aunque debo confesarlo, Sofia Coppola ha tratado de hacerlo: para la próxima será.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

IDEA VILARIÑO: ENTRE LA TRAGEDIA Y EL AMOR


Arriba; portada del libro traducido al alemán „An Liebe“ de Idea Vilariño. Editorial Suhrkamp http://www.suhrkamp.de/ .

„Ich möchte sterben/ jetzt/ an Liebe/ damit du wüßtest/ wie und wie sehr ich dich geliebt habe./ Ich möchte sterben/ möchte ich/ an Liebe/ damit du wüßtest.

Idea Vilariño

„Sólo escribo en el colmo de las vivencias. No sé hacerlo de otro modo“

Idea Vilariño


Leer la poesía de Idea Vilariño me ha dejado pensativo todo el domingo. El poema „Lo siento por ti“ transmite tanta tristeza y tragedia que hasta las nubes de la ciudad desde donde se emite el programa (1) tenía tonos oscuros y el cielo estaba color de piel de burro, por no decir encapotado de melancolía. Vaya Dios a saber por qué, pero se me antoja abrir cualquier página de la obra de Vilariño, leo entonces: „Ya no soy ni nadie / Estoy desecha, muerta / no soy nada“, abro otra página y leo „Vuelve el viejo dolor / me rompe el pecho / me parte en dos“ (2). Acabo de transcribir dos ejemplos donde la poesía tiene el poder de transmitir soledad, dolor y misterio; y se muestra como un canto desesperado frente a la vida, lo que me lleva a recordar la zozobra de las palabras de Sartre cuando decía que „el hombre es una pasión inútil“.

Pero por favor, cuidado, no quiero aguarles el día, sé que Vilariño leyó mucho a Sartre, pero no sé si a Kant, a quien cito ante tantos desolados y trágicos versos lo que decía: Kant hablaba del deber de todo ser humano de luchar por llenar a la vida a cada instante de belleza y sentido. Leyendo a Vilariño tenemos la constatación social de que la vida no es para irnos de rositas sino una tarea diaria de supervivenvia, eso ya lo sabemos, claro, aunque no quiero dar una postura retórica y existencialista de como debemos enfrentar nuestra existencia, asumo que la voluntad de desterrar ese matiz es una urgencia para enfrentar la compleja condición humana, con sus versos Vilariño, parafraseando a Gilles Deleuze „el escritor como tal no esta enfermo sino que más bien es médico, médico de sí mismo y el mundo“ (3).

No sé cuando escribió Idea Vilariño el poema „Lo siento por ti“, que transmite sensaciones donde el exilio del corazón es cicatriz y eje de la desesperanza entre la respiración y la asfixia „lo que siento por ti, tan doloroso/ como pobre luz de las estrellas“ y no tiene recompensa por ningún lado „Lo siento por ti, y que sin embargo/ anda tanto que a veces no te llega“.

Vilariño nació el 18 de agosto de 1920 en Uruguay. Cuando murió su padre tenía 24 años. No se casó ni tuvo hijos. Pasó tiempo en cama porque padeció enfermedades que le mellaron el cuerpo. Leyendo otros poemas de esta autora nacida en Montevideo, uno no puede dudar que vivió y amó intensamente. Murió en abril de 2009, a los 89 años, cuando todos se habían marchado al más allá: esa es la tragedia de los que viven demasiado o de los que tienen la mala suerte (o la suerte) de ver morir a su parentela y a sus amigos.
Idea Vilariño perteneció a la denominada Generación uruguaya del 45, en la que formaron parte escritores, poetas, críticos y editores, todos ellos marcados bajo la sustancia viva del inconformismo, fueron cosmopolitas y dieron un vuelco a la literatura uruguaya. A ese grupo pertenecían figuras como Mario Benedetti, Ángel Rama, Emir Rodríguez Monegal, Carlos Martínez Moreno, Amanda Berenguer, Humbeto Megget, Ida Vitale y Juan Carlos Onetti.

Ahora lean el poema y saquen sus propias conclusiones:

LO SIENTO POR TI

Idea Vilariño

Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.

Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.

Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.

Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.


(1) El poema fue leído en el programa Haltestelle Iberoamerika de la emisora alemana Querfunk Freies Radio Karlsruhe el domingo 7 de noviembre de 2010.

(2) Los versos forman parte del poema „Por qué“.
(3) En "Crítica y clínica". Gilles de Deleuze. Barcelona 1996. Editorial Anagrama. Página 15 ó en Zonas filosóficas. Un libro de fragmentos. Marta López Gil. Editorial Biblos. Buenos Aires. 2000. Página 140.

sábado, 6 de noviembre de 2010

RAINER MALKOWSKI Y EL OTOÑO ALEMÁN

Arriba, portada del libro "Die Herkunft der Uhr " ("La procedencia del reloj") del poeta alemán Rainer Malkowski (1939 – 2003) Editorial Hanser www.hanser.de . Abajo, fotografía del poeta R. Malkowski. Desconozco el autor de la foto.

»Die Freiheit, Sancho, ist eins der köstlichsten
Geschenke, welches der Himmel nur immer den
Menschen verliehen hat; mit ihr dürfen sich weder
die Schätze vergleichen, welche die Erde verschließt,
noch welche das Meer bedeckt; für die Freiheit wie für
die Ehre kann und soll man das Leben wagen; und als
ihr Gegenteil ist die Sklaverei das größte Unglück,
welches dem Menschen zustoßen kann.“

„La libertad, Sancho, es uno de los mäs preciosos
dones que a los hombres dieron los cielos; con ella
no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra
ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra
se puede y se debe aventurar la vida, y, por el contrario,
el cautiverio es el mayor que puede venir a los hombres.“

Miguel de Cervantes Saavedra.
En "El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha"
Capítulo LVIII



Por Jose Carlos Contreras

El poema „Schöne seltene Weide“ ("Hermoso inusitado sauce") del poeta alemán Rainer Malkowski, habla de una tormenta, de un sauce después de la tormenta. Habla de la tranquilidad y el reposo que transmite la tormenta después de haber dejado destrozos entre los árboles. Pero hay un árbol que en realidad llama la atención al poeta: es el sauce, a quien admira por su elasticidad, ya que después de la tormenta no ha perdido ramas a diferencia de otros árboles.

Es otoño y trae eso, Herbststurm (tormenta de otoño), a veces vientos soplados como por el capricho de los ángeles, acarrea también su encantamiento y sobre todo, caprichos que podrían provocar la risa de muchos, pero cuidado, en esta página no tratamos de burlarnos de nadie, sino, por ejemplo, en esta ocasión, tratar de calcular y sopesar la furia de una tormenta en un documento poético, decía que ese viento fuerte tiene sus caprichos y sandeces que provocarían una cierta risita si se osara a levantar las faldas de las damiselas o hacer volar las cometas imaginarias al más allá de los niños temerarios que se atrevieran a meditar sobre la lejanía cuando sopla la tormenta desde sus ventanas.

No sé, pero con este poema me sucede algo muy extraño, este poema me recuerda a un cuadro del pintor expresionista belga Eugéne Laermans „Das Ende des Herbstes“ (El final del otoño), donde se puede contemplar a dos personas, y detrás de ellos, un río y árboles con hojas anaranjadas. En el horizonte se observan muchas nubes cargadas, pero si uno se fija bien, las hojas de los árboles soportan el soplo del viento, pero lo raro es que las dos personas del cuadro caminan como si se tratara de un día sin viento, pero eso sí, muy abrigados. Así como ese cuadro de Laermans describe la naturaleza, el discurso poético de Malkowski valora también lo natural. El poema „Schöne seltene Weide“ transmite la admiración del poeta por la naruraleza y sobre todo pone en evidencia su gran sentido de observación.

Malkoswski nació en diciembre de 1939 en Berlín-Tempelhof y murió en Brannenburg am Inn en setiembre de 2003. Hasta 1972 trabajó como encargado de una agencia de publicidad para luego darse a conocer como poeta. Su trabajo cautivó inmediatamente por su estilo lacónico donde la naturaleza jugaba un rol central. En los últimos años de vida el poeta comenzó a perder la visión. Hoy en día existe un Premio de Literatura que lleva su nombre. Entre sus libros de poemas podemos citar: Was für ein Morgen, Gedichte ( Editorial Suhrkamp, Frankfurt 1975); Das Meer steht auf, Gedichte, (Editorial Suhrkamp, Frankfurt 1989); Hunger und Durst, Gedichte, (Suhrkamp Verlag, Frankfurt 1997) y el libro póstumo, Die Herkunft der Uhr, Gedichte, (Editorial Carl Hanser Verlag, München/Viena 2004).

Abajo les dejo la traducción del poema „Schöne seltene Weide“ que he hecho con mucho cariño para ustedes.

SCHÖNE SELTENE WEIDE

Rainer Malkowski

Manchmal, nach einem Herbststurm,
wenn die Luft still und gefegt ist,
gehe ich im Garten umher und zähle
die abgeschlagenen Äste,
Nur die Weide zeigt keine Veränderung,
Ich bewundere sie lange:
Nicht immer sieht es so schön aus
Wenn die Biegsamkeit überlebt.

HERMOSO INUSITADO SAUCE

Reiner Malkowski
(traducción. Jose Carlos Contreras Azaña. Karlsruhe. Noviembre de 2010)

A veces, después de una tormenta de otoño,
cuando el aire es pacífico y limpio,
deambulo por el jardín y cuento
las ramas rotas.
Solo el sauce no muestra ninguna alteración.
Yo lo admiro largamente:
no siempre se ve algo tan bello
como cuando la elasticidad sobrevive.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

LA LUCIDEZ ESPAÑOLA: 70 AÑOS DE LA MUERTE DE MANUEL AZAÑA

Arriba portada del libro „El jardín de los frailes“ de Manuel Azaña. Abajo, primeras páginas del libro „Memorias políticas y de guerra“ de Azaña, que leía en un hotel de la ciudad de Bodrum (Turquía) la antigua Halicarnaso, donde naciera Heródodo, el padre de historiografía. La fotografía fue tomada en el verano de 2010. Foto de Bodrum: literatambo.


„Si los españoles habláramos sólo y
exclusivamente de lo que sabemos,
se produciría un gran silencio que
nos permitiría pensar“

Manuel Azaña


Hoy miércoles 3 de noviembre (hoy se recuerda los 70 años de la muerte de Manuel Azaña) ha presentado en Madrid el flamante premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, su última novela „El sueño del celta“. En él, Vargas Llosa reivindica la imagen de Roger Casement, un héroe olvidado que denunció las barbaridades del colonialismo, tanto en el Congo como en la Amazonía. Así como el autor peruano ha escrito ese libro para sacar de las telarañas de la historia y del olvido a Casement, ahora toca a las nuevas generaciones de España escribir el libro para reivindicar la memoria de uno de sus más ínclitos personajes: Manuel Azaña.

Se habrá manipulado en el tiempo y en las deshoras su pensamiento político. Los apetitos de poder habrán llevado agua para su redil. Y, no se olviden, que ya han pasado 70 años que Manuel María Nicanor Federico Carlos Azaña y Díaz muriera en suelo francés arropado por una bandera que no fue la española (sobre la transición en España queda una pieza en el rompecabezas por resolver). A pesar de todo ese tiempo transcurrido y de que ha pasado tanta agua debajo del molino, su palabra reluce como más fuerza. No se olviden, repito, que ya han pasado 70 años (este verano le seguí leyendo sobre el monte Latmos, en Turquía, sobre un lugar mítico, donde los últimos bizantinos se aislaron como anacoretas para rendir pleitesía a Cristo: buen lugar para leer a Azaña. Ironías de la vida) y su palabra reluce con más fuerza, decía, esa brillantez cae perpendicularmente sobre su trabajo literario. Azaña es un referente intelectual gratísimo, un enorme prosista en lengua castellana capaz de atolondrar con su lucidez y vigor. Ensayo, novela, teatro, discurso político: un placer leerlo. No hay que perdérselo, porque su lucidez deslumbra.

“Nada más digo. ¡Quién no se forja la ilusión de escribir para gente avispada!” (1)

Abajo apunto los links de los diarios españoles Público (2), El País (3), Diario de Alcalá (4) y Hoy es arte com (5) que han hecho eco sobre tan significante fecha. Más bajo podrán oír un pasodoble en honor a Manuel Azaña (6)

Arriba, foto del libro „La inteligencia republicana“ de Jose Ma. Marco, libro que trata sobre Manuel Azaña y que me acompañó durante mi reciente visita a Turquía. Arriba, por ejemplo, en mis lecturas a las orillas del lago Bafa, al lado de criptas que fueron construidas por los helenos hace mil años antes de Cristo. Abajo, en una pausa de lectura, delante del templo construido por los anacoretas bizantinos en el siglo VII, sobre lo que llamaban el monte sagrado, hoy denominado Monte de los cinco dedos. Fotos: literatambo.

(1) Estas palabras pertenecen a Manuel Azaña, las escribió en el prólogo de „El jardín de los frailes“ de 1926.

(2) textos publicados en el diario Publico de Madrid, España. Miércoles 3 de noviembre de 2010. Un escritor contra su olvido
La guerra contra la obra literaria
Vida y milagros del símbolo republicano

(3) texto publicado en el diario El País. Madrid 3 de noviembre de 2010.
70 años sin Azaña
Azaña, un estoico moderno

(4) Diario de Alcalá La vida de Azaña, en una semana - Diario de Alcalá

(5) Hoy es arte com Azaña, el hombre y la República

(6) Chotis dedicado a Manuel Azaña http://www.youtube.com/watch?v=A9xPDARHPbM