



La palabra quechua "tambo" significa: posada, albergue en los caminos o establecimiento rural. La palabra alemana "Nachrichten" significa: noticias. La palabra LITERATAMBO nace de la simbiosis de literatura y tambo. Osea esta página es la posada de noticias sobre literatura.





A la derecha, portada del libro "Hitler´s privace library, the books that shaped his life" de Thimoty W. Ryback.
Ya lo he dicho en otras oportunidades, la primera vez que escuché el nombre de Hitler fue en Lima, cuando un jovencillo que no he vuelto a ver más, me contó que leía el libro „Mi lucha“. Recuerdo haber ojeado ese librillo, haber leído algunas páginas que, dicho sea de paso, me aburrieron. ¿Que más se le podría pedir a un curioso pequeñuelo que andaba fascinado con las aventuras de la lámpara de Aladino o los ataques de Mobi Dick?.
Recuerdo que el libro, que era muy enclenque de páginas y tenía las hojas amarillentas por la humedad de la capital peruana, me pareció „raro“, porque en esencia un libro que defendia la supuesta superioridad de algo -lo cual a mis tiernos diez u once años ya llegaba a comprender-, sencillamente, me importaba un comino.
En Lima tuve la suerte de amamantarme de los diversos colores culturales de la gente de mi infancia. Hermosa y rotunda delicia que empapó mis días de alegría en la capital de Perú. Desde el hermoso colegio primario „España“, que se levanta frente a la Alameda de los Descalzos que mandara a construir el virrey Amat, hasta en el glorioso primer colegio del Perú, „Nuestra señora de Guadalupe“, y luego la universidad y mis trabajos en el exterior, siempre he gozado de la felicidad de la belleza de lo distinto y la curiosidad impertérrita de aprender de los otros. En conclusión existe una sola raza: ser humano.
Hitler tenía inmensos mounstruos interiores que le hacían posiblemente sentirse un ser tristemente desalmado y quizá por eso leía no tan poco buscando como un jabato la piedra filosofal que aclare su interior tembleque y su exterior de plástico que, al fin y al cabo, transtornaban su conducta (¿cuántos Hitlers andan sueltos todavía?). No se puede saber a donde se va si no se sabe de donde se viene. Pongo a colación todo esto porque sucede que hace unos meses se publicó el libro Hitler's private library, the books that shaped his life (La biblioteca privada de Hitler, los libros que moldearon su vida),en donde se aborda la figura de este personaje desde el punto de vista del Hitler lector. Sí, Hiltler era un lector de los más raros.
Hitler, que se hacía llamar el superhombre (Übermensch), término que utilizaba Friedrich Nietsche en su libro „Así habló Zaratrusta“, tenía cantidad de libros y léía mucho. ¿Qué puede inducir a una persona que lee mucho a llevar a cabo hechos excecrables?. Tras sus actos, se llega a la triste conclusión de que la lectura, no necesariamente hace del ser humano un hombre sabio, porque sabio, sencillamente, es aquel hombre al que se le suma su parte cognitiva y su parte moral y hacen de él un ser dispuesto a respetar el equilibrio de la naturaleza o a sentir con grandilocuente tacto cuando está a punto de sobrepasar la línea invisilbe que proteje a su prójimo. Hay tantos que leen tanto, pero sin embargo son tan proclives a la imbecilidad.
Hay quien no les interese lo que haya leído el mencionado personaje, pero Timothy W. Ryback, el autor del arriba mencionado libro, se ha tomado el tiempo para husmear y rastrear como un topo las lecturas de Hitler. Cuenta, por ejemplo, que en el libro del filósofo y profesor alemán Johann Gottlieb Fichte (1762-1814) Hitler se detuvo en una sentencia la cual subrayó muchas veces: "Dios y yo somos uno. Expresado, simplemente, en dos oraciones idénticas. Su vida es la mía; la mía es la de él. Mi obra es su obra, y su obra es mi obra". Ya sacarás tus propias conclusiones hipócrita lector de tan soporíferas líneas.
Se calcula que los libros que llegaron a sus manos fueron 16.300, aunque nada asegura que los haya leído todos. 7.000 de esos libros trataban de asuntos militares, y 1.500 eran obras sobre arquitectura, teatro y pintura, un millar de simples novelas populares y panfletos políticos, así como obras para la cría del pastor alemán.
Entre los libros que se llevó a su último refugio en Berlín fueron diversos tomos de ocultismo como "Las profecías de Nostradamus" o una obra titulada "¡Los muertos viven! Pruebas irrefutables de hechos" y un ensayo sobre Parsifal. Aunque nos sorprenda, Hitler tenía en su biblioteca El Quijote, Robinson Crusoe y las obras de Shakespeare, y, se asegura que no las leyó todas (Entre ellos El Mercader de Venecia).
Otros de los títulos que llenaron su biblioteca es una traducción al alemán del tratado The passing of the great race (La caída de la gran raza) de Madison Grant, el cual era para Hitler como la biblia.
Además de El judío internacional de Henry Ford o La amoralidad en el Talmud; le gustaban mucho las enciclopedias y los almanaques para presumir e impresionar. Y este libro, que me ha llamado mucho la atención: El arte de convertirse en orador en pocas horas.
Pese a lo que hacía creer, Hitler leyó poco a Nietzsche, a Schopenhauer -cuyo nombre escribía mal- o a Fitchte. Lo que Ryback encuentra en el canon hitleriano -los ladrillos fundamentales de su pensamiento filosófico- es una serie de repulsivas obras racistas y unos libros de ocultismo y seudociencia (como Magia: historia, teoría y práctica, de Ernst Schretel, que Hitler subrayó profusamente). En cuanto a los libros militares, Ryback destaca una biografía de Schlieffen, el genio prusiano (es curioso que Hitler subrayase las consideraciones de sentido táctico sobre los peligros para Alemania de luchar en dos frentes), un práctico manual de identificación de tanques y varias obras sobre Federico el Grande, especialmente la biografía de Carlyle.


La musicóloga y multifacética alemana Suzanne Richter es una amante de la lengua castellana y, además, viajera incansable, ya faltaba más. Ha recorrido los Andes y las arenas del Océano Pacífico. Y sabe Dios cuántos miles de kilómetros a través del planeta. En su última estancia en Madrid descubrió este libro: “Madrid Blues” de la escritora gallega Blanca Riestra. Lo ha leído con emoción y nos regala en las siguientes líneas sus puntos de vista sobre la obra. El asunto cae a pelo porque salgo para la capital de España en unos días, así que me ambientaliza la semana para pasar unos días placenteros en Madrid. Actualmente Suzanne Richter expone sus fotografías sobre París en la ciudad de Friburgo, sur de Alemania, hasta el 8 de setiembre de 2009 en la exposición titulada “Le PARIS quotidien, le PARIS insolite” (1).
MADRID BLUES – UN LIBRO DE BLANCA RIESTRA
por Suzanne Richter
“Madrid Blues” es un libro para sumergirse en sus aguas desde la primera página: Los aficionados de la capital española podrán pasearse a traves de los barrios, avenidas y calles a través de un par de protagonistas autóctonos y extranjeros que están a la busca de algo: dinero, amor, del sentido de vida, del cumplimento de una obligación. Pero es la cuidad misma la que es el personaje principal de esta novela: “ciudad más despreocupada del mundo, la más salvaje” (pag. 82).
Con estas descripciones detalladas entramos a conocer por ejemplo la Gran Via, “los cristales sucios de Callao (pagina 13), “...hacia arriba, Callao y las viejas salas de cine, enmoquetadas, recorridas por los ratones, y los edificios señoriales convertidos en prostíbulos baratos” (pag. 22). Malasaña es un “barrio raro” caracterizado “con bullicio nocturno, los vómitos en la calle y los cascos de cerveza por la mañana los domingos” y que tiene como corazón la plaza San Ildefonso. “Madrid lucía fresca en aquellas primeras horas de la noche. Con sus taxis libres, sus octavillas electorales inundando las aceras, sus pandillas de pijos perfumados, sus punkies sentados en los portales y todavia sobrios. » (página 21).
« Las calles de Madrid resplandecen a esa hora en que la noche parece nueva: la hora en que abren las salas de baile de Alcalá y empiezan a fluir las colas de viejas endomingadas con ganas de enfilar una lambada. » (pag. 22). La calle de Montera está descrito como el « paraíso de la pequeña delincuencia con arterias cálidas y picantes como el chile. Todas las putas eran de su edad o mas jóvenes, negras, rusas, hispanas, amarillas, con los gruesos muslos repretados en ligueros y plataformas de corcho o de madera. Los chulos se mantenían a una distancia prudencial por el móvil en idiomas extraños. Planificaban negocios, regateaban precios.”
La autora tambien menciona el Circulo de Bellas Artes (“pag. 200: ...es el edificio más bello del mundo”), el Café Comercial, el Corte Inglés. pag. 185: “Madrid, aquel día, parecía excepcionalmente vivo, con una fruición a prueba de sobresaltos, que se transparentaba en el ritmo de los autobuses, en la vibración del cielo, en las carreras de los perros tirando de sus dueños. (...) Madrid era así, una ciudad con un pulso arrebatado, donde todos nos reinventábamos todo el tiempo.” “Era miércoles, y sólo en la plaza de Santa Ana los guiris se emborrachaban todavía con sangría, y en los tablados en torno de la Plaza Mayor vibraban con olés de tres al cuarto (pag.206) ».
El lector acompaña a traves la cuidad a Marga, la fotógrafa ; y Violeta que trabaja en una oficina en la Gran Vía, está con Carlos, el novio de Marga que se pasea con un libro y vive en la calle Doctor Fourquet, sigue Jusef, un chaval musulsmán que salió de Tanger hace diez años y que siempre lleva una pistola en el bolsillo. Se encuentra con el gay viejo Germán (plantado por su novio y que vivía de decorar locales y reformar pisos) con un niño perdido que espera horas y horas a su madre. Estamos juntos con Carlos y Chema Revuelta, un famoso periodista de fútbol, en el estadio, donde el último confiesa a su amigo: “Sabes qué?... mi mujer me ha dejado”. Los caminos de los personajes se cruzan, convergen y se separan de nuevo. Pasan varias veces por la plaza Lavapiés donde « la noche de Madrid es una enciclopedia viva, una cucaña, un hormiguero.” (pag. 29). Las relaciónes entre las mujeres y los hombres en esta novela no están claras, sino complicadas, todavía a definir. Pero las descripciones de personas sin nombre, callejeandos o visitantes de bares, evocan una pasión y intensidad, p.e. pag. 30 : « En otra mesa cerca del fondo dos estudiantes se besaban entrelezando las lenguas llenas de pendientes. Parecían ajenos de todo, amartelados en el lejano país de los veinte años que flotaba sobre la taberna como un dirigible ».
Hay frases que te tornan pensativo - o más fuerte - que podrían arrancar: “Estábamos todos tan ocupados en nuestros propios asuntos que apenas mirábamos a los alrededores” (pag. 79). O un viejo dice (pag.100): “Mira, niña, que Madrid no es una ciudad cualquiera, que es como una pirámide de cartas que, si quitas una, se desploma”. O en la pagina 143, María Luisa, una adivina de televisión, asusta a los espectatores con un inciso imprevisto en su emisión: “No os dais cuenta, pero el día de hoy es un día muy especial, y os recomiendo a todas que améis con especial calor a vuestras parejas y a vuestros seres queridos en general, como quien dice. (...) Aún más, os recomiendo que hoy hagaís lo que os plazca, pensad que hoy es un día hermosísimo, que, aunque no sea cierto, hoy pudiera ser el último día de nuestras vidas ». Los responsables de la tele le cortan la voz.
Carlos se dice (pag. 202) « que Madrid era enorme, una cuidad en duermevela donde cualquiera podía perderse y no ser encontrado nunca, nunca”.
Estos son algunos ejemplos para mostrar que una cosa inefable y fea pasaría en breve en la ciudad y que todos serían afectados por los eventos. Solamente los últimas paginas del libro dan informaciones concretas acerca de eso. Pero se hace notar desde la primera página una tensión, un anuncio vago.
“Acaso sabemos lo que el destino nos depara? Nadie lo sabe. Tampoco sabemos el tiempo que nos queda. Por eso a veces la vida se diluye en momentos que parecen fugaces y se concentra en otras que parecen eternos, sin sentido. Es absurdo. Para tener un propósito – bueno o malo -, una razon para luchar, uno tiene que haber perdido ya toda esperanza » (pag. 155).
Casi al final (pag. 223), fluye un último presentimiento antes que el lector reciba la certeza del tema en el que la autora está girando alrededor a través de más de 200 páginas:
“Pidieron dos cervezas y las fueron bebiendo, entre besos, sorbo a sorbo. Sin hablar. En torno a ellos el mundo chisporroteaba. Sería así siempre para ambos, eterno y carnal, resplandeciente. Allá afuera, el cielo de Madrid brillaba lleno de bruma dionisiaca, de magia negra.”
Blanca Riestra: Madrid Blues. Alianza Editorial, Madrid 2008
Mariposa monarca. Fuente fotográfica: lazariparcero.El domingo pasado, en la edición dominical del programa de radio Haltestelle Iberoamerika (1) leí el poema titulado "Mis 60 años" de Concepción Contreras. Concepción acaba de publicar en México su libro "El vuelo de la mariposa". El mismo título lleva la novela de Amado Gómez Ugarte. El título me recuerda también al cuento "La lengua de las mariposas" del narrador gallego Manuel Rivas, y, del escritor argentino Tomás Eloy Martínez "El vuelo de la reina". Pero en este caso la autora mexicana Contreras no utiliza una abeja como simbología de su trabajo sino a una mariposa. Pero no de cualquier mariposa, en este caso aborda a la variedad denominada mariposa monarca, aunque todas las mariposas del mundo sean los seres más bellos que puedan revolotear alrededor de la naturaleza y que exhalan señales de vida por los cuatro puntos cardinales, mucho colorido y, sobre todo, alegría; Contreras nos acerca a la naturaleza y a la condición humana utilizando como título de su trabajo a una mariposa. ¿Cómo es posible que un animalillo que llega a vivir tan poco pueda transmitir tanta belleza?.
Suponemos que Contreras admira sobremanera la imagen de la mariposa monarca, tan venerada en México. La mariposa monarca es una variedad de insecto que vuela desde el norte de Canadá a principios de octubre, exactamente desde la zona de los Grandes Lagos hasta llegar a México para hibernar en los bosques de pinos y coníferas del oeste de Michoacán. En México las monarcas dejan sus descendientes y estos animalillos son los que luego hacen el camino de regreso, el mismo que sus progenitores hicieron y vuelven así al norte del conteniente americano, atravesando campos, ríos y toda cosa que nosotros querramos imaginarnos. Estas mariposas viven más de lo habitual (hasta nueve meses) y su viaje dura aproximadamente cinco meses, recorriendo algo más de cuatro mil kilómetros.
En ese sentido Concepción Contreras usa esa metáfora cronológica del vuelo de la mariposa para referirse a su viaje por el mundo de la literatura como una mariposa cuyo vuelo no duró cinco meses sino 30 años para publicar su poemario "El vuelo de la mariposa".
A continuación les copio el poema "Mis 60 años". Es el que leí en el programa, por supuesto, en vivo. Como siempre lo hacemos. Concepción Contreras es la madre de la productora del programa Haltestelle Iberoamerika, Erénderia Estrada, periodista mexicana que viene ejerciendo el periodismo en tierras del poeta Friedrich Hörderlin.
El poema "Mis 60 años" tiene 21 versos, divididos en cuatro estrofas. El segundo verso de la primera estrofa termina en "niñez", y el quinto verso con la palabra "vez". El sexto verso perteneciente a la segunda estrofa termina en "llegó" y el décimo con "tocó". Mientras que los versos siete, ocho y nueve finalizan con las palabras, alegría, familia y galantería, respectivamente. Estas dos estrofas hablan de la niñez, la juventud y la familia de la poeta a la cual recuerda inclusive en los buenos y malos momentos: "A mi juventud todo llegó;/risas, llantos y alegrías".
La cuarta estrofa aborda el final de la vida, quizá simulando a la mariposa monarca que llega a los bosques de Michoacán, en México y "se estrecha mucho el camino", escribe la autora. En la última estrofa viene el agradecimiento a Dios, se leen los vocablos: regalos, familia, amigos, placer y sale a relucir nuevamente el paradójico rostro de la condición humana: "mis dichas y desengaños".
Mis 60 años
A mi abuela y a mis padres
les consagro mi niñez;
una infancia muy hermosa,
con hermanos, con juegos
5 y pleitos a la vez.
A mi juventud todo llegó;
risas, llantos y alegrías,
y una bella familia,
que viendo con galantería,
10 qué grata vida me tocó!
Al final de la vida
se estrecha mucho el camino
y una medalla he ganado
por haberlo recorrido.
15 Agradezco al Dios eterno
los regalos que me dio;
mi familia, mis amigos,
mis dichas y desengaños
y el placer tan exquisito
20 de llegar en este día
a mis orgullosos 60 años.
Concepción Contreras. México. 2009.
(1) El programa se emite ya más de una década y fue desde el principio un bicho raro que empezó a experimentar con la bilingualidad en radio en los países de habla alemana. La Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Klagenfurt, Austria, le dedicó unas páginas para estudiar el fenómeno bilingual en las radios europeas. Para ver más:
Brigitta Busch en el libro Sprachen im Disput Medien und Öffentlichkeit in Multilingualen Geselschaften. (Editorial Drava Verlag Klagenfurt, Austria, 2004 .Página 130) o en : http://www.cis.or.at/download/sprachen_disput.pdf


A la derecha, retrato de Friederike Brion, la bella mujer alsaciana que hechizó a Goethe y le hizo escribir el poema „Mailied“ y otros trabajos llenos lirimo. Nótese la vestimenta de la época típica de la región de Alsacia. A la izqierda, el retrato de Goethe dibujado por Friedrich Bury (1800).
Hoy los termómetros de la ciudad de Karlsruhe han continuado apuntando el rumbo del verano `a toda vela` en Alemania. Hoy hemos tenido 36 grados centigrados: el calor y la luz hacen del mes de agosto un pletórico lugar para sentarse a la ribera del río Rin o del Neckar, cerrar los ojos después de cada lectura (debajo de un árbol por supuesto) y respirar el aire fresco del bosque y de las aguas que siguen fluyendo como cuando Johann Wolfgang von Goethe escribiera el poema „Mailied“ que ahora abordamos.
Como de ríos hablamos les cuento que acostumbro a visitar un pequeño riecillo que cruza la ciudad de Karlsruhe (donde vivo): Alb, se llama (1). Qué paradójico suena pensar ahora en el imponente Amazonas, río que tanto añoro y respeto por su alocado serpenteo. Si Goethe lo hubiera visto, sabe Dios que hubiera escrito sobre él. Continúo: Les contaba que hoy ha hecho tanto sol, tanto, que mirarlo de frente podría haber causado la pérdida momentánea de la visión. En esas circunstancias, aquel poema de Goethe que me mola un mogollón, ha vuelto a aflorar como una enredadera por la esquina más escondida de mis recuerdos.
Me supongo que Goethe lo escribió en un inmenso estado de alegría en un mes de mayo de hace siglos (1775), bajo un sol intenso derramando su luz primaveral y anunciando el solsticio que el poeta barruntaba. Como ahora ya estamos en el ecuador de la canícula, el poema „Mailied“ no tiene nada de irrespetuoso traerlo a colación en agosto. Si no, pues que me disculpen las Diosas de Lesbos. No me gustaría jalarme los mechones con los amantes de la naturaleza ni con los meteorólogos o profesionales del ramo por comparar mayo con agosto. Mayo es mayo y agosto es agosto, que banal es repetirlo, pero como yo no guardo pan para mayo porque me lo como en agosto, aquí voy, y vuelvo al poema de Goethe.
„Mailied“ es un poema que tiene una bella cadencia musical en su idioma, el alemán. El primer verso termina en „leuchtet“ (que es el verbo brillar en presente conjugado en la tercera persona del singular) y el tercero en „Sonne“ (que significa sol, cuyo artículo es femenino, die Sonne –la sol- , asunto muy raro para las culturas castellanoparlantes).
El segundo verso finaliza en „Natur“ (naturaleza) y el cuarto en „Flur“ (campiña). Estos primeros cuatro versos son una declaración de amor a la naturaleza y al astro rey, pero, sobre todo, a la madre tierra. Estamos en mayo, no se olviden. En Europa, en un día de mayo de 1775 (me supongo) se acaba de alejar el invierno y Goethe lo celebra enamorado cantando a la naturaleza y al amor de esta manera. Atrás quedó el frío y la nieve, que como decía Eliot en ese rotundo verso refiriéndose al mes anterior de mayo: „abril es el mes más cruel, (porque) hace crecer lilas de la tierra muerta“.
Desde el verso 12 al 24 el poeta aborda el amor y a la mujer amada. El poeta se revuelca de felicidad en él. La plenitud de sus sentimientos hacia la mujer fluye en esta parte por todos lados,y , se lee el sustantivo „ganas“ (Lust).
Lo admirable de este poema es su sencillez, pero en esa sencillez esconde su valor intrínseco: habla con belleza de las cosas más comunes y serás universal. En la tercera estrofa aparece la mujer amada, el epicentro de su alegría. A ella se vuelca el autor exaltando su amor hacia su figura y enfatizando la hermosura de sus ojos al mirar. El poema transcurre entre la simbiosis que forman las palabras: naturaleza y mujer, belleza y amor. La mujer es la felicidad y la naturaleza la belleza y viceversa.
En la última estrofa, el yo lírico, aparece apuntando directamente al corazón de la persona a la que va dirigida el poema. Recuerden que Goethe está enamorado, y salta de júbilo viendo la belleza de la naturaleza y contemplando a la mujer amada (acababa de romper su relación con Lili Schömemann). Se dice que esa mujer es Friederike Brion, la hija de un párroco de Sesenheim (2) en la Alsacia, cerca de Estrasburgo. Nunca había visto una foto de esa tal Friederike (3), hasta que una vez encontré una, la que arriba copio, empero puedo entender sobremanera al poeta nacido en Fráncfort del Meno (4) porque mayo es un mes mágico para enamorarse. El „verde que te quiero verde“ que cantaba el español García Lorca insufla de belleza a la naturaleza y mimetiza a los seres cuando se enamoran. En la Europa del norte es indescriptible la belleza que se experimenta al sentir los cambios trascendentes de las estaciones, cosa muy diferente que en el sur (no comparado –por respeto- al verdor de la Amazonía).
El poema es rico en simbología (5): una rama, la nube, el campo,el pecho, la alondra, la nube, la juventud, el valor. En él se repite cuatro veces el verbo amar y una el sustantivo amor; dos veces la palabra sol y muchacha. Al poema mejor hay que leerlo, o releerlo, porque en su relectura está el gusto para saborear intensamente un verso, y, bien que vale la pena, así sea en agosto o en abril, leer este hermoso poema de Goethe (4).
MAILIED
Wie herrlich leuchtet
Mir die Natur!
Wie glänzt die Sonne!
Wie lacht die Flur!
Es dringen Blüten
Aus jedem Zweig
Und tausend Stimmen
Aus dem Gesträuch
Und Freud und Wonne
Aus jeder Brust.
O Erd, o Sonne!
O Glück, o Lust!
O Lieb, o Liebe!
So golden schön,
Wie Morgenwolken
Auf jenen Höhn!
Du segnest herrlich
Das frische Feld,
Im Blütendampfe
Die volle Welt.
O Mädchen, Mädchen,
Wie lieb ich dich!
Wie blickt dein Auge!
Wie liebst du mich!
So liebt die Lerche
Gesang und Luft,
Und Morgenblumen
Den Himmelsduft,
Wie ich dich liebe
Mit warmem Blut,
Die du mir Jugend
Und Freud und Mut
Zu neuen Liedern
Und Tänzen gibst.
Sei ewig glücklich,
Wie du mich liebst!
Johann Wolfgang von Goethe
Qué hermoso
Me brilla la naturaleza!
Cómo rutila el sol!
Como ríe la campiña!
5 Florea urgentemente
De cada rama
Y mil salen
de la mata
Y alegría y encanto
10 De cada pecho.
O tierra, o sol!
O dicha, o regocijo.
O cariño, o amor!
Así el aúreo hermoso,
15 como nubes matinales
sobre cada fisgón!
Tú bendices vistosamente
El campo fresco,
en vapor de florecimiento
20 el mundo entero.
O muchacha, muchacha,
Cuanto te amo yo a ti,
Cómo miran tus ojos!
Cómo me amas tú!
25 Así ama la alondra
El canto y aire,
y me das juventud
alegría y valor
A las nuevas canciones
30 Y das bailes.
Sé feliz para siempre,
como tú me amas!
(1) http://www3.karlsruhe.de/servlet/is/83099
(4) http://www.goethezeitportal.de/index.php?id=803
(5) La traducción del poema "Mailied" al castellano es mía. Qué regocijo es traducir lírica del idioma de Goethe al idioma de Cervantes.
LA LLUVIA Y LAS AVES
En un remoto rincón de un bosque perdido, cerca de la Selva Negra, se encontraron una vez las aves más bellas del lugar. Es difícil reunir a las aves en tiempo de lluvia. Pero el bosque tiene su encanto y las aves son capaces de inspirar a los dioses de los bosques para hacer que las horas sientan el frescor del viento, y , el latido de las flores. Las flores también tienen corazón, decía „el principito“.

A la izquierda, portada de la novela “Adiós al barrio” (Editorial Alfaguara) de José Antonio Galloso.
Este martes 26 de mayo de 2009 se presentará la novela “Adiós al barrio” del escritor José Antonio Galloso. El evento se realizará a las ocho de la tarde en el local “Canta Rana” (Génova 101) en Barranco, Lima, Perú. Los comentarios del libro, publicado bajo el sello de la editorial Alfaguara, estarán a cargo de Jorge Eslava y Augusto Higa.
José Antonio Galloso nació en Lima en1972. Escritor y comunicador audiovisual se gana la vida como profesor y traductor en San Francisco, California, donde vive desde 2002 con su esposa, muchos libros y una computadora. Ha publicado el libro de poemas Si huyes hacia adentro, (Colmillo Blanco, 1998). A fines de 1999 publicó la novela corta Tres días para Mateo, (Alfaguara). En colaboración con el artista chileno Franz Fischer, publicó el libro de poesía visual Recortes de la memoria o el libro de la sombra, (Bizarro Ediciones, 2007). El mismo año publicó la novela El mal viaje (Alfaguara). Una breve selección de poesía visual apareció en la antología Abofeteando a un cadáver (Bizarro Ediciones, 2007). El cuento El Retiro, apareció en la antología La mala nota, el colegio en el cuento peruano (Alfaguara, 2008). Varios de sus cuentos, poemas, textos periodísticos y fotografías van flotando a la deriva en tinta o en la red.
PRESENTACIÓN DE LA NOVELA “ADIOS AL BARRIO” (Editorial Alfaguara) de JOSÉ ANTONIO GALLOSO
Fecha: Martes 26 de mayo de 2009
Hora: 8:00 p.m.
Lugar: Canta Rana (Génova 101, Barranco)
Los comentarios estarán a cargo de Jorge Eslava y Augusto Higa.
“Le diste una calada honda al cigarrillo, lo tiraste a la vereda, lo pisaste y te quedaste de pie. Sabías bien lo que buscabas al volver al barrio. Era una despedida, un ajuste de cuentas, y también, un intento por recuperar la real dimensión de tus recuerdos. Sin embargo, un ligero tumbo de miedo, tibio y denso, atravesó tu cuerpo cuando comprendiste que, regresar, implicaba también la posibilidad de enterarse, de descubrir, de responder las preguntas, de llenar los baches sembrados por la pesada máquina del tiempo.”
Desde la inmortalidad de los trece años hasta el desasosiego que llega con la vida adulta, esta novela de Galloso nos lleva, con prosa inteligente que crece con los personajes, por la vida de Eduardo, Bruno y Álvaro, tres amigos del alma que viven en Balconcillo, un barrio del populoso distrito de La Victoria.